Una familia de turistas transitando de Israel a Jordania se ve obligada a detenerse en una tienda para adquirir una camiseta. Esto luego de que el guía israelí se percatara de que uno de ellos llevaba una playera con la bandera judía. Si bien no era un acto ilegal, el hecho podría haber tenido repercusiones violentas.

Tres eventos recientes destacan las tensiones que existen hoy en la región:

1. Abordaje: el 29 de julio la Flotilla de la Libertad fue capturada por fuerzas israelíes a 49 millas de Gaza. Los barcos llevaban ayuda humanitaria. El argumento de Israel para capturar los barcos fue que la flotilla violaba la ley internacional. El bloqueo ha sido cuestionado por activistas, ya que interrumpe la libertad de movimiento de los palestinos y les imposibilita establecer redes comerciales. No obstante, la ONU ha declarado este bloqueo como legal, lo cual no sorprende al recordar que para la ONU Palestina no es un país.

2. Estado nación: Israel se fundó bajo las premisas de igualdad, paz y buena vecindad. Sin embargo, la buena vecindad ha sido un mito y la desigualdad se ha vuelto legal tras la aprobación de la nueva ley del “Estado nación judío”. En ella se establece el derecho de los judíos de autodeterminar el desarrollo del Estado y coloca al hebreo como la única legua oficial, cuando antes se encontraba en la misma posición que el árabe. Esta nueva política refuerza la segregación cultural al interior de Israel y exacerba los conflictos externos.

3. Ahed Tamimi: el pasado 29 de julio Ahed Tamimi, una mujer palestina de 17 años, fue liberada tras ocho meses en prisión por abofetear a un militar israelí. No sorprende que su cara sea hoy una representación de la resistencia palestina, la cual, en voz de Ahed, pide la abolición de las fronteras y la posibilidad de cohabitar libremente el territorio. Las autoridades israelíes justificaron su arresto como un asalto agravado, algo que en la mayoría de las jurisdicciones implica el uso de armas o una severa afectación a la integridad de la persona.

Palestina defiende su derecho de habitar territorios ocupados previo a la creación de Israel; Israel pelea su interés en conformar un Estado judío que abarque su actual territorio, Cisjordania y la Franja de Gaza. Pero esta historia no sería tan grande de no ser por la ayuda de actores extranjeros. Por un lado, Estados Unidos, que apoya la expansión de Israel para tener presencia en medio oriente. Y, por otro lado, la comunidad árabe, sosteniendo la existencia de Palestina para limitar el poderío Occidental en su pedazo de mundo.

¿Qué le queda a las familias árabes?

¿Quién ganará? A la fecha, Israel ha mostrado ser el más poderoso gracias al apoyo recibido por la comunidad internacional. Esto lo ha demostrado con su fuerza militar, el bloqueo económico y con su nueva ley de supremacía judía.

Todo apunta a que a las familias árabes habitando en la zona les quedan dos opciones: vivir como ciudadanos de segunda o como desplazados en el exilio.