Cuando se trata del manejo de la política energética, este Gobierno de cuarta parece no dar una. Los mexicanos seguimos pagando los platos rotos de sus malas decisiones, de la pésima administración en Pemex y CFE y la errática manera en la que han intentado corregir los problemas más apremiantes como el constante incremento de los precios de los energéticos, particularmente del gas LP; cuya regulación se ha convertido en el último motivo de disputa entre el gobierno federal y el sector privado.

Como economista, considero que, para tener un mayor entendimiento de un tema como este, es necesario contestar dos preguntas fundamentales. 1) ¿Qué ha pasado con los precios del gas LP en México? y 2) ¿Cuál es la solución propuesta por el gobierno federal para reducirlos? Para contestar la primera pregunta me remito a los datos. Según la CRE el precio del gas LP ha aumentado de forma significativa a nivel nacional en los últimos meses; incluso llegando a registrar un alza interanual de casi el 30%. Si bien la 4T ha buscado la manera de culpar a los productores y distribuidores privados de dicho incremento, la realidad es que este se ha derivado del aumento en los precios internacionales.

Esta situación orilló al Presidente López Obrador a buscar una solución a través de dos vías. Primero, con la imposición de un esquema de regulación que fija precios máximos a la venta del gas LP y, segundo, a través del anuncio de que crearía una nueva empresa denominada “Gas Bienestar” que fungirá como filial de Pemex. Ahora, lo que el gobierno pretende hacer es topar los precios a los cuales se vende el gas LP a nivel nacional, lo que ha causado mucha inconformidad por parte de los comisionistas gaseros que abastecen el 70% del mercado. Ellos, que se levantan todos los días a las 3 a.m. para ir a cargar el producto a las terminales y llevarlo a los hogares de México, son los que, al final, resultan más afectados, ya que venden el producto a un precio máximo sin posibilidad de recuperar sus costos, es decir, salen perdiendo.

También el gobierno anunció la creación de una nueva empresa filial de Pemex que distribuirá gas natural a todo el país, seguramente subsidiado con nuestros impuestos. El Gobierno de la 4T debe aprender de la experiencia internacional; esta misma solución fracasó en la Venezuela de Hugo Chávez con la creación de la empresa “Gas Comunal”, o en un ejemplo más cercano a nosotros, recordemos las severas repercusiones económicas que hubo en la época de los 70 cuando el Gobierno de Luis Echeverría buscó una fuerte intervención del estado en la economía.

Lo que debieron haber hecho es frenar los abusos que seguramente existen en la distribución del gas, generar un programa de inversión para incrementar el abastecimiento, y aumentar la competencia del sector. No me queda duda que esta medida es un programa electorero más que nos afectará a todos, seguirá incrementando la incertidumbre y creará distorsiones en el mercado que le costarán miles de millones de pesos al erario mexicano. La solución sigue siendo el impulso de la participación público-privada y el fomento de la competitividad. Por el bien de México le digo a nuestras autoridades, dejemos las máscaras de lado y actuemos con responsabilidad.

Twitter: @PerezSoraya

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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