Ganadería tropical es el medio de subsistencia para millones de personas en el trópico mexicano; sin embargo, los sistemas pecuarios predominantes son vulnerables a los efectos del cambio climático; por tal razón es de suma importancia implementar acciones y estrategias de adaptación y mitigación para garantizar la permanencia de la actividad ganadera.

Los sistemas de producción de carne y leche en el trópico se caracterizan por tener bajos indicadores productivos y altas tasas de emisiones de metano por unidad animal. Estas actividades se realizan principalmente en sistemas extensivos con gramíneas en monocultivo, suelos degradados y en donde existe marcada pérdida de biodiversidad, ocasionando un alto impacto ambiental y baja rentabilidad para los productores.

Dependiendo del enfoque utilizado para la cuantificación y del tipo emisiones estudiadas, diferentes instituciones (IPCC, FAO, EPA) han calculado que la contribución del ganado a las emisiones mundiales de los GEI antropogénicos representan entre 7 y 18% de las emisiones totales. Los gases que se emiten son en su mayoría en forma de metano CH4 (44%), óxido nitroso N2O (29%) y dióxido de carbono CO2 (27 por ciento).

Las emisiones de gas metano al ambiente, de acuerdo con su grado de impacto ambiental, provienen de: pantanos naturales (21%), cultivos de arroz (20%), ganado bovino (15%), pérdidas por combustión de los hidrocarburos (14%), combustión de biomasa (10%) y rellenos sanitarios (7 por ciento).

El metano CH4 es uno de los gases de efecto invernadero más perjudiciales que se emiten a la atmósfera, permanece en ella de nueve a 15 años y tiene un efecto contaminante 21 a 30 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2). Por lo tanto, el aumento de las emisiones y concentraciones de metano provoca calentamiento de la superficie terrestre y destrucción de la capa de ozono.

Los rumiantes emiten metano mediante la eructación, consecuencia de la digestión del alimento en el rumen, donde existen bacterias metanogénicas que llevan a cabo la degradación de los alimentos. La emisión de metano representa energía alimenticia que se transforma en forma de gas y no es aprovechada por el animal.

Los avances en la investigación científica han demostrado que mediante la manipulación de la alimentación de los rumiantes es posible mejorar las condiciones fermentativas a nivel ruminal y disminuir significativamente las emisiones de metano.

Las estrategias para transformar la ganadería tropical y disminuir las emisiones contaminantes dependerán del sistema de producción y las condiciones agroecológicas de la región. En la segunda entrega describiré algunas estrategias a implementar para reducir las emisiones de metano y aumentar la productividad ganadera.

*Mario Alberto Santiago Ortega es Especialista en el CDT Tantakin de FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.