Todos estamos cansados del fuego cruzado que hemos vivido durante el sexenio. Todos los días es lo mismo, en las mañaneras el presidente López Obrador saca un tema, hace una crítica del pasado y provoca a sus opositores, quienes caen en la trampa y se lanzan contra lo que dijo.

Puede ser por el avión presidencial, el aeropuerto, 2 bocas, el tren maya, el seguro popular, jóvenes con futuro, la pandemia, la compra de vacunas, la empresa de gas, el regreso a clases o lo que sea, la oposición los descalifica y se inicia el fuego cruzado. Es tal el ambiente de confrontación que existe que no hay espacio para un análisis serio, o se está a favor en todo o en contra de todo, pretender mantenerse en el punto medio es imposible y sospechoso.

El problema es que por lo general el presidente se sale con la suya y aun cuando no tenga razón, gana la mayoría de las partidas ante la población, por eso mantiene 60% de apoyo y logró, en medio de la confrontación, ganar la mayoría en la cámara de diputados, algo que no había logrado otro presidente en una elección intermedia desde 1991.

Mientras que la oposición tiene un discurso racional y apegado a la legalidad, el presidente tiene un discurso populista que le llega a la gente. El discurso del presidente es populista, el de la oposición antipopular.

Si duda la rifa del avión presidencial fue una farsa, pero fue muy bien recibido por la gente poder participar en ella. El Tren Maya y la refinería pueden ser muy cuestionados desde un punto de vista racional y financiero, pero cuentan con gran apoyo popular. En el caso de la pandemia, mientras el discurso era de crítica al gobierno y se cuestionaba el programa de vacunación, el gobierno se dedicó a comprar vacunas y organizar la vacunación con buenos resultados.

Otro ejemplo que pinta claramente esta falta de sensibilidad política por los opositores es el caso de la aprobación de los programas sociales y el aumento a la pensión para adultos. A los opositores les preocupó el déficit que provocará en las finanzas públicas, mientras el presidente quedó como el único que se preocupa por la gente.

Algo similar va a pasar con la revocación de mandato, sin duda es otra tomadura de pelo, pero a la gente le gusta que el propio presidente la convoque y les pregunte si quieren que siga.

El discurso de la oposición ha sido demasiado tecnócrata, racional, siempre en contra y sin propuestas. Una elección no se gana descalificando al contrincante, sino convenciendo de que la propuesta es mejor.

Por eso en el fuego cruzado de estos ya 32 meses, López Obrador es casi siempre el ganador, porque le habla al pueblo y sus programas lo benefician en el corto plazo. Si queremos ganarle a AMLO en el 2024, tenemos que empezar a hablarle a la gente, hacer más política, dejar de lado sólo la crítica y proponer programas que la beneficien en el corto plazo.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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