En el año 2013, FIRA comenzó con el impulso de proyectos verdes en coordinación con la Subsecretaría de Alimentación y Competitividad de la Sagarpa, diseñando y creando para ello el Fondo Nacional de Garantías (Fonaga verde), el cual considera y ofrece servicios de garantías líquidas a proyectos de energía renovable y eficiencia energética.

La falta de garantías es un factor que inhibe la expansión o crecimiento económico, en particular de las pequeñas unidades productivas, independientemente de que sus proyectos sean viables, además de que en otros casos también es un obstáculo para el financiamiento a corto plazo, pues absorbe las escasas garantías de los pequeños empresarios, lo que finalmente limita el financiamiento de largo plazo destinado a proyectos de inversión para la tecnificación y modernización.

El objetivo principal de la política pública en el caso de un esquema de garantías es la promoción del acceso al crédito. Con base en los términos del “Toolkit for Impact Evaluation of Public Credit Guarantee Schemes del Banco Mundial”, se considera que el objetivo fundamental de la banca de desarrollo es la adicionalidad financiera extensiva; es decir, crédito para quien está restringido, ya sea por falta de acceso al financiamiento o debido a que el monto que le ofrecen es insuficiente para la realización de su proyecto.

Los resultados de FIRA en la implementación del Fondo Nacional de Garantías Verde hoy cuentan con una amplia cobertura en el país a través de los Intermediarios Financieros, logrando más de 11,500 ventanillas de atención para los productores.

En el periodo del 2013 al 2017, el monto de garantías otorgadas por el Fonaga Verde es de alrededor de 80 millones de pesos, lo cual respalda el crédito garantizado por una cantidad superior a 414 millones de pesos, los cuales han detonando inversiones totales en el sector por más de 614 millones de pesos en beneficio de empresas y productores agroalimentarios que han incorporado a sus sistemas productivos tecnologías verdes como son los sistemas de biodigestión, sistemas fotovoltaicos autónomos e interconectados, aprovechamiento de biomasa para generación de energía, energía eólica, sistemas solares térmicos, sistemas eficientes de bombeo y sistemas más eficientes de enfriamiento, entre otros, por lo que dicho fondo ha cumplido su objetivo de mantener e incrementar el financiamiento al sector agroalimentario y rural en proyectos que impactan favorablemente el medio ambiente.

Los beneficios del Fonaga verde sin duda son una muestra de la responsabilidad social de las empresas y productores participantes, que representan un menor riesgo a los intermediarios financieros y además son una alternativa que mejora la capacidad del sistema financiero en movilizar capital privado hacia la inversión verde; es decir, en el cuidado al medio ambiente.

*Ernesto Fernández Arias es director técnico y de Pesca y Redes de Valor. “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

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