En política electoral, Donald Trump presumió que podía pararse en medio de la Quinta Avenida, una de las calles más famosas y concurridas de Nueva York, disparar una pistola contra cualquier persona “y no perder ningún votante”. En materia de protección de datos personales, Mark Zuckerberg de Facebook podría hacer algo parecido y el mercado bursátil se lo va a celebrar.

No exagero: el valor de las acciones de Facebook en la bolsa registró un aumento semanal en medio de una cascada de noticias de una mayor regulación a la compañía. Mayor regulación sobre datos personales, a partir del escándalo de Cambridge Analytica que involucró un mal uso de los datos de 87 millones de consumidores (casi 1 millón de usuarios mexicanos), y una mayor regulación de competencia económica. Pero eso de “mayor” es un decir; habrá más acompañamiento de parte de los reguladores, y no más que eso.

La regulación del uso de datos personales es un chiste y Mark Zuckerberg y los accionistas de Facebook lo saben.

1. La multa de 5,000 millones de dólares de la Comisión Federal de Comercio (FTC) contra Facebook por mal uso reiterado de datos personales tiene doble récord: es la más alta contra una corporación en la historia de la FTC y es la más alta en materia de datos personales.

Esta sanción opaca las sanciones previstas en la regulación europea, supuestamente la más completa en la materia. La sanción de la FTC equivale a 9% de los ingresos de Facebook de 2018, más del doble de lo previsto en Europa, donde se castiga con el equivalente de 2% a 4% de los ingresos globales a quienes violen la ley (la GDPR).

Además de la sanción económica —de dos veces el presupuesto de la UNAM en 2019—, la FTC ordenó a Facebook crear una nueva estructura ejecutiva para la protección de los datos personales, que incluye a Instagram y WhatsApp, y el regulador asume mayores herramientas para verificar que la compañía está cumpliendo con lo ordenado. Mayor acompañamiento, pues.

2. La sanción de la SEC contra Facebook por 100 millones de dólares confirma una práctica reiterada de ocultar información relevante en medio de un lenguaje abstracto y poco claro sobre la manera en que las compañías protegen la información personal de sus consumidores.

Según la SEC, el regulador del mercado bursátil estadounidense, Facebook utilizó expresiones como “los datos de nuestros usuarios pudieron haber sido accedidos, utilizados o expuestos inapropiadamente”, dando la falsa impresión de que no había detectado un mal uso de los datos personales de parte de terceras entidades que accedían a la plataforma, en este caso Cambridge Analytica.

3. La cereza del pastel la puso el Departamento de Justicia de Estados Unidos, al anunciar que investiga a Facebook por posibles prácticas monopólicas. Facebook no va solo en la investigación, lo acompañan otros sospechosos comunes: Google, Amazon y Apple, posibles responsables de prácticas violatorias de la ley antimonopolio y que podrían inhibir la competencia y la innovación.

El mercado bursátil reaccionó con una carcajada en la cara de los reguladores y, sobre todo, en la cara de los usuarios. Facebook puede pagar la multa de la FTC con los ingresos de un mes. Por eso cada acción de la red social se vendió el viernes un dólar más cara que la semana previa. Fue un mensaje celebratorio de los inversionistas porque saben que Facebook seguirá maximizando la acumulación y explotación de los datos personales sin importar las consecuencias, porque los incentivos para violar la ley son bestialmente más altos que las sanciones.

La regulación de la protección de datos personales está construida con fines económicos, de vigilancia y de control político. Facebook es el escenario donde eso se verifica. Cualquier regulación que evite limitar el aprovechamiento de los datos personales más allá de lo necesario para la entrega del servicio contratado será un chiste. Como Trump en la Quinta Avenida, Zuckerberg podrá hacer cualquier cosa mientras la maquinaria de beneficios económicos y políticos de Facebook siga funcionando.

José Soto Galindo

Editor de El Economista en línea

Economicón

Periodista. Desde 2010 edita la versión digital de El Economista en la Ciudad de México. Maestro en Transparencia y Protección de Datos Personales por la Universidad de Guadalajara. Tiene especialización en derecho de las telecomunicaciones y las tecnologías de la información. Su blog personal es Economicón.