En esta misma sección las expectativas del mercado internacional del trigo para el ciclo 2014/15. En esta ocasión se presentan las condiciones del mercado nacional del trigo y un breve análisis de la industria consumidora de este grano.

En el año agrícola 2013, la producción de trigo en México cerró en 3.3 millones de toneladas, lo que representó un aumento a tasa anual de 2.5 por ciento. La información preliminar de acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) para el año agrícola 2014 reporta 3.5 millones de toneladas.

En México existen cinco tipos de trigo. A continuación se enuncian en orden de importancia de acuerdo a su volumen de producción. Se mencionan los diferentes usos para consumo humano que tiene de cada uno:

  • Trigo cristalino: La producción de este tipo de trigo en México durante los últimos 11 años ha sido de 1.7 millones de toneladas en promedio. Por sus características se destina a la elaboración de pastas y macarrones. El país genera excedentes de este tipo, que permiten la comercialización al exterior.
  • Trigo suave: Su producción promedio en México durante los últimos 11 años ha sido de 1.2 millones de toneladas. Se usa es la elaboración de harina para galletas.
  • Trigo duro: Presenta un volumen de producción promedio de 240,000 toneladas en los últimos 11 años, aunque en los tres años más recientes ha duplicado su producción. Es ideal para la industria panadera. Es el tipo de trigo que más se importa: en promedio 2.1 millones de toneladas anualmente.
  • Los tipos de trigo medio duro y corto y tenaz son los de menor importancia. Se producen en promedio 45.7 y 18.7 miles de toneladas, respectivamente, y por lo general se usan como mezclas para la panificación tradicional.

Una parte de la producción de los diferentes tipos de trigo se destina también a las actividades ganaderas como alimento, principalmente a la porcicultura.

Por otro lado, la balanza de disponibilidad-consumo del SIAP calculada en año calendario indica que en el 2013 el consumo de trigo fue de 7.6 millones de toneladas; 77.7% se destinó para consumo humano (elaboración de harina), 16.9% como alimento para actividades de ganadería, 1.2% como semilla para siembra, 3.1% de merma y un significativo 1.1% para autoconsumo.

Las tendencias del mercado nacional apuntan hacia una mayor demanda por trigo duro. Algunos de los factores que inciden en la importación de este grano de Estados Unidos, principalmente, son su calidad y el nivel de proteína. La industria harinera en México requiere de ciertos parámetros para su consumo. Existe carencia en aspectos de calidad, y la oferta nacional es insuficiente.

El Instituto Nacional de Investigaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias desarrolló nuevas variedades de trigo duro para la producción de harina con características similares o por encima de los trigos de Estados Unidos, y que cuentan con las características que demanda la industria harinera en México.

Otros de los beneficios son que presenta una mayor productividad, de hasta 9 toneladas por hectárea; es resistente a la roya lineal amarilla y consume una menor cantidad de agua con riego tecnificado.

El desarrollo de nuevas variedades y tecnologías validadas existe y está disponible, el reto es su adopción por los productores para acceder a nuevos mercados con mejores precios.

*José Ramón Ojeda Ledesma es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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