Hace poco más de 20 años se publicó En qué creen los que no creen, un diálogo epistolar entre dos de las mentes más brillantes de la Italia de fines del siglo XX: el arzobispo cardenal de Milán, Carlo Maria Martini, jesuita, y el filósofo, semiólogo y novelista Umberto Eco. El libro toma su nombre de una pregunta que hace Martini a Eco: ¿en qué creen los que no creen?, lo que permitió al filósofo hacer una magnífica disertación sobre la ética laica. La encuesta nacional de creencias religiosas, coordinada por los investigadores Alberto Hernández (Colegio de la Frontera), Cristina Gutiérrez (Colegio de Jalisco) y Renée de la Torre (CIESAS) nos muestra una cara muy poco explorada de la realidad, que es en qué creen lo que sí creen, cuáles son las verdaderas creencias de los mexicanos más allá de su adscripción religiosa.

La encuesta tiene además la virtud de estar desagregada por regiones, lo que nos permite entender el mosaico cultural del país, muestra datos muy interesantes y algunos, diría yo, hasta divertidos. Cuando se pregunta, por ejemplo, ¿Usted cree en...? , Dios, así a secas, se lleva las palmas: 96% de los mexicanos, independientemente de su religión, cree que existe un dios, y ocho de cada 10 creen en la existencia de la Virgen de Guadalupe. De los compatriotas, 94% ha sido bautizado en alguna religión, pero sólo tres de cada 10 de ellos dicen practicar por convicción. Uno de cada 10 ha cambiado de Iglesia a lo largo de su vida y las razones tienen que ver tanto con factores de expulsión, es decir, insatisfacción con el culto practicado, como con búsquedas de sentido y cambio personal.

Cuando se trata de adorar a una deidad, de tener un altar en casa, la guadalupana está por encima de cualquier otra: poco más de la mitad de los hogares mexicanos tiene un altar propio (en la región centro la cifra llega a 72%) y, de ellos, 60% están dedicados a la guadalupana, 8% más a otra virgen y Cristo tiene sólo 18.2% de los altares hogareños. Las prácticas religiosas más comunes son la lectura de la Biblia y la participación en peregrinaciones, aunque las cadenas de oración van ganando terreno (religiosidad en tiempos de Facebook) sobre todo en la región norte del país.

Dentro de un contexto de pluralidad religiosa, en México el laicismo sigue bastante sólido. Los mexicanos quieren un Estado laico, pero no jacobino. Nueve de cada 10 están a favor de que los ministros de culto tengan plenos derechos, pero 80% no los quiere metidos en los partidos ni que se usen símbolos religiosos en las campañas.

Pocas cosas hablan de nosotros como nuestras creencias; en ella van las pasiones, los miedos, los frenos y las fortalezas. Entenderlas es fundamental para conocernos y reconocernos. Ese es el gran valor de este estudio.