La mayoría de las encuestas señalan que el viejo PRI y el testarudo de AMLO y su partido terminan muy parejos; en la obviedad del filósofo de Güémez, 10% de los electores indecisos decidirá si gana Texcoco o Atlacomulco.

Considerando la dudosa aseveración de que el Estado de México es el laboratorio político del país, resultan pertinentes algunos apuntes:

Andrés Manuel López Obrador, amo y señor de Morena, sigue siendo beneficiario del enojo y la desesperación social; demostró que el Peje y sus candidatos se encuentran blindados de los ataques de sus adversarios; el discurso del compló inmunizó a sus fieles seguidores. Expuso a AMLO, es vergonzoso y ridículo que después de 18 años de campaña, siga siendo víctima de provocaciones de comunicadores, más maiceados que los jueces Porkys. El rendimiento electoral de Delfina Gómez fue sobresaliente, empezó en tercer lugar, cerró el resultado electoral, veremos si le alcanza para ganar.

Al PRI le queda claro que sostenerse en las encuestas requiere de un esfuerzo titánico, tanto del gobierno federal como del gobierno estatal; salario rosa, compra de voto y un desempeño mediano de Alfredo del Mazo fueron la tónica. Dicho sea de paso, fue el partido que menos puntos avanzó en las encuestas, el gran esfuerzo electoral apenas le alcanzó para sostenerse. Más allá de lo que suceda en el Estado de México parece muy complicado que el PRI compita en la elección presidencial del 2018.

PRD con desempeño notable de su candidato, se vio atrapado en la maraña de intereses y negociaciones. Su acuerdo con el PRI no le permitió realizar coaliciones electorales con Morena y PAN, que hubieran resultado productivas. El mejor ejemplo de lo que será el PRD del futuro, un partido a la baja, sin un liderazgo sólido, esperando a venderse al mejor postor.

Por su parte, el PAN debe aprender que la expectativa ciudadana se debe respaldar con un buen candidato y una buena campaña; Josefina Vázquez Mota, con un rendimiento electoral malísimo, demostró las fisuras del débil liderazgo de Ricardo Anaya, que no logra meter en cintura al beodo de Felipe Calderón y a su consorte heredera. Los panistas deben entender que ya el voto del miedo y las promesas de cambio no detienen a los fieles de AMLO.

Finalmente, trágicamente en el Estado de México se elegirá al menos malo y no un proyecto de nación.