El mito: Narciso se enamoró de su imagen reflejada en la fuente, absorto, en actitud autocontemplativa, introvertida y absoluta (J.E. Cirlot), de modo que se arrojó al agua y se ahogó. Una bella flor, el narciso, brotó en el mismo lugar. El mitómano: ojalá que se ahogue el impeachment será la mejor manera , pero, en este caso brotará una horrible flor venenosa que será indispensable cortar de raíz.

Lidiar con Mr. Donald Trump y con sus enajenados, embotados y pasmados achichincles entregados a la ciega obediencia y contemplación del poseso mandatario requerirá de nuestros más sabios políticos, sociólogos y economistas, pero sobre todo de avezados psiquiatras y psicoanalistas.

¿Calificativos? Sobran. Paranoico, hipócrita, mentiroso, ladino, voluble, nada confiable, rudo gusta del box y del fut americano , peleonero, amenazador, agresivo, impulsivo, autoritario, machista, racista. Como Leitmotiv, el rasgo que señalo en el primer párrafo: narcisismo, ¿con grado de maligno?, en cuyo caso el padecimiento es grave. Sujeto que llama la atención de los especialistas simplemente porque es el presidente de Estados Unidos, de otro modo pasaría inadvertido, empresario tramposo, bravucón y fanfarrón que denigra el nombre de empresario.

Manuel Suárez Mier, en un artículo reciente, incluyó al final la siguiente liga: http://www.theatlantic.com/magazine/archive/2016/06/the-mind-of-donald-trump/480771/, cuya lectura recomiendo. Es un estudio sobre el energúmeno norteño elaborado por un profesional del análisis de la mente humana a través del comportamiento, Dan P. McAdams. El autor sostiene que la motivación fundamental del individuo es volcarse sobre su propia persona y llamar la atención de los demás. Una de sus arenas es la negociación, lo hace desde una postura de fuerza, está perdido quien lo encare con otra de debilidad. Rígido, incapaz de generar alternativas, militarista, fundamentalista cristiano-evangélico, seguidores y apoyadores son los sectores in, de raza blanca con determinadas características, que prejuician sobre los out, grupos externos, al considerarlos impuros, parásitos y ponzoñosos, son homosexuales, afroamericanos, inmigrantes y musulmanes, de aquí la discriminación racial, la separación con muros de lo que puede ser contagioso y el cierre de puertas a inmigrantes de siete países musulmanes.

No hay mal que por bien no venga. Pero, ¿cómo le hacemos para que la guerra que nos ha sido declarada produzca nuestro cambio de piel? Unión, fuerza, inteligencia, sagacidad, mala intención, proyecto, sacrificio y esfuerzo.

paveleyra@eleconomista.mx