La evidencia internacional muestra que el crecimiento de la productividad agrícola puede alcanzarse a través de la inversión en la generación y transferencia de nuevas tecnologías; esto es, en actividades de investigación, asistencia técnica y capacitación que permitan el desarrollo de los productores, organizaciones y empresas rurales y su inserción a los mercados

La intervención del Estado es fundamental para el financiamiento de estos conceptos, principalmente en países en desarrollo, donde la inversión del sector privado suele ser menor.

Durante las últimas dos décadas, en México los servicios técnicos agropecuarios han pasado de servicios basados en la transferencia de conocimientos de profesionistas técnicos a productores a un proceso que valora el conocimiento de los productores rurales y brinda condiciones para que intercambien información para su propio desarrollo. El nuevo modelo de servicios técnicos promueve la participación de las instancias gubernamentales en la asignación de recursos públicos y en la regulación de los servicios; de las instituciones de educación e investigación en la generación y transferencia de conocimientos y de los profesionistas que brindan acompañamiento integral a los productores para apoyar la consolidación de sus habilidades y conocimientos.

Bajo el actual enfoque de extensión, entre el 2010 y el 2013 México en promedio invirtió en la generación y transferencia de conocimiento 5.1% de su gasto total en el sector primario, participación que creció en el periodo a una tasa media anual de 9.5% (con datos de la OCDE). La productividad lo hizo en 2.4% en el mismo periodo (con datos del Banco Mundial). Ahora bien, si se considera sólo la transferencia de conocimientos, México es el miembro de la OCDE que invierte una proporción mayor con respecto al total de recursos que destina al sector primario, que en el 2013 alcanzó 3.9 por ciento. Este subindicador mostró una tasa media anual de crecimiento de 8.8% durante el periodo de referencia.

México ha incrementado el monto de recursos públicos en la generación y trasferencia de conocimientos durante los últimos años; sin embargo, la Encuesta Nacional Agropecuaria del 2014 indicó que 45.5% de los productores consideró la falta de capacitación y asistencia técnica como uno de los principales problemas que enfrentan en el desarrollo de sus actividades productivas. Este porcentaje fue mayor que el obtenido por aspectos como la pérdida de fertilidad del suelo y la insuficiencia de infraestructura para la producción.

Esta situación denota que en el medio rural existe demanda insatisfecha de servicios de capacitación y asistencia y que los recursos públicos canalizados para esos rubros, si bien han incrementado, han sido insuficientes. Por esta razón, es importante analizar y evaluar los resultados y orientación de los recursos canalizados al medio rural, a fin mejorar la efectividad de los programas públicos.

*Lizbeth Uribe. Subdirectora en la Subdirección de Evaluación de Programas. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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