Como se ha comentado en artículos anteriores, el cultivo del café representa un factor de estabilidad social y económica para nuestro país, ya que de esta actividad dependen más de 500,000 productores que tienen sus predios en zonas de alta y muy alta marginación, y que en su mayoría se cultivan con el uso de árboles sombra, cuya finalidad es crear condiciones ambientales para una mejor producción y calidad del café.

Para este año, prácticamente se tiene concluida la cosecha y existen diversas cifras de los quintales cosechados a nivel nacional; expertos hablan de 2.5 millones de quintales, otros más, otros menos. En este sentido es importante considerar que los volúmenes de producción se han reducido notablemente por varios efectos, entre ellos la roya y la baja productividad de los cafetales, fundamentalmente por cafetales viejos.

Actualmente, los productores se encuentran realizando diversas labores del cultivo, preparando todo para que en la próxima cosecha se tengan los rendimientos esperados. Se aprecia también que existen predios en algunas regiones de Chiapas, Puebla, Oaxaca y Veracruz, que derivado de la afectación que tuvieron por la roya se encuentran preparando ya un segundo ciclo de siembra de nuevas plantas y planeando la producción de plantas en vivero, para continuar con un programa definido de renovación de cafetales.

Tan sólo el año pasado se produjeron a nivel nacional más de 30 millones de plantas en vivero, lo cual dependiendo de la densidad de población puede alcanzar para al menos 15,000 hectáreas para renovación de cafetales; lo anterior, dependiendo de la densidad de población que se tenga definida por parte del productor en el proyecto.

Sin embargo, también en las principales regiones productoras se tienen superficies que recientemente han sufrido el efecto de la roya, afectando significativamente los ingresos del productor, situación que seguramente afectará varios ciclos, ya que debido a la condición en que quedaron los cafetales hay necesidad de sembrar nuevas plantas, o bien fortalecer el mantenimiento para un mejor tratamiento de los tejidos de la planta y nutrición con el fin de recuperar lo perdido. Cabe indicar que la roya no se originó en México, sino en Centroamérica.

Es importante también comentar que el efecto de las afectaciones por roya se ha visto influenciado por las variantes en las temperaturas y humedad que se tienen en nuestros predios, así como por el impacto del cambio climático en cuanto al volumen de precipitaciones, que en áreas muy importantes ha disminuido tanto que vale la pena valorar para definir nuestra forma de producir el café con la calidad reconocida por muchos compradores internacionales. Se tiene información de plantaciones afectadas por la roya en altitudes de 1,000 a 1,200 metros sobre el nivel del mar.

En la segunda parte de este artículo se revisarán otros aspectos a considerar sobre este tema.

*Eleazar Luna López es subdirector de Promoción de Negocios en el Sureste en FIRA y experto en café. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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