En el calendario chino, el 2019 se representa como el año del cerdo; sin embargo, este año ha sido más que un reto para la porcicultura en China

Con más de 430 millones de animales y previo al brote de la Peste Porcina Africana (PPA), China tiene en riesgo entre 20 y 30% de su población de cerdos, ya que, según analistas de la FAO y Rabobank, se estima que las muertes rondarán entre 85 a 130 millones de animales.

Es difícil dimensionar la magnitud de este suceso, pero las implicaciones comerciales comienzan a sentirse. Los futuros del cerdo, se han elevado en la Bolsa de Chicago y como contraparte, tanto los cereales, como la soya, sufrirán una caída en su demanda.

Como lo señala el mismo concepto chino de crisis, toda problemática representa una oportunidad, y en ella se comienzan a apreciar diversas acciones de las empresas cárnicas, con un incremento en la importación de productos porcinos de calidad por parte de China.

A la deriva de una crisis internacional, se presenta una gran oportunidad para México que debe aprovecharse con la debida cautela, evitando la llegada de la PPA al continente.

Hoy los tres países de Norte América están realizando esfuerzos relevantes y coordinados para evitar la llegada de la PPA, motivo por el cual, la importancia de las barreras sanitarias en las fronteras del país será fundamental.

Al cierre del 2018, la porcicultura representó para México, una producción total de 1.5 millones de toneladas, ocupando el noveno lugar en la producción mundial. En el noroeste de México, en Sonora, la porcicultura ha tenido cambios relevantes que vale la pena señalar.

La producción de las granjas de ciclo completo se ha modificado dando lugar a módulos de producción en etapas independientes de primer nivel. Los ganaderos se han integrado verticalmente al mercado, bajo la consolidación de empresas con gran experiencia que crecen de forma asociativa, o bien, mediante la realización de contratos de aparcería, en donde se da solidez a la relación entre un productor especializado y una empresa tractora que se encarga del abastecimiento de materias primas en compras consolidadas, medicación, alimento de alta calidad y proceso de los productos alineados al mercado. Todas ellas, tareas que difícilmente podrían ser realizadas con éxito por porcicultores de mediana escala; mientras que el aparcero, se encarga de producir bajo estrictos estándares de bioseguridad e inocuidad.

Las principales problemáticas que enfrenta la porcicultura se identifican a grosso modo en aspectos como: riesgo de brotes sanitarios en granjas de ciclo completo, deficiencias y bajo control productivo que redundan en menores índices de productividad, precios no diferenciados y por lo tanto, menor calidad del producto y sin mercado definido, entre otras.

*Julio Alejandro Sánchez-Aldana López es Agente en la Agencia FIRA en Hermosillo, Sonora. La opinión de este artículo corresponde al autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

[email protected]