Con pesar me enteré de la partida de don José Carral Escalante (alias “Pepe”) a la avanzada edad de 99 años. Tuve el honor de conocerlo por recomendación de Raúl Martínez Ostos hijo, experto en cine y comunicación y director del Canal 13 durante alguna época. Raúl decidió donar al archivo histórico del Banco de México los papeles de su ilustre padre y fue así que surgió el proyecto de hacer un libro biográfico sobre su perfil. Pepe Carral había sido en vida gran amigo de don Raúl Martínez Ostos y resultó ser la fuente testimonial más importante para ese libro biográfico, que se publicó en 2008 bajo el sello editorial del Fondo de Cultura Económica.

Muy inteligente y con gran viveza perceptiva, Pepe Carral describió a su amigo Raúl Martínez Ostos, ya fallecido, como un individuo destacado y polifacético: un hombre de “muchos sombreros”. En esa evocación recordó a su colega como un promotor, financiero, empresario, intelectual y erudito. Pero sin advertirlo, esos calificativos elogiosos le eran también aplicables a su persona, casi como anillo al dedo.

No debe extrañar que en vida Raúl Martínez Ostos y José Carral hicieran migas e impulsaran juntos proyectos de inversión. En su calidad de muy brillante y creativo subdirector de Nacional Financiera, don Raúl había definido y discurrido la fórmula para su financiamiento de innumerables proyectos de inversión que a la postre resultaron de gran beneficio para México. Los interesados en el tema pueden consultar el libro biográfico ya mencionado que generosamente publicó el FCE.

También Pepe Carral detectó e impulsó muy importantes proyectos de desarrollo económico para beneficio de México. Lo hizo desde su alta posición de representante en el país del muy poderoso Bank of America. Lo hizo con muy alta destreza profesional, discreción personal y patriotismo. El desarrollo de México requería entonces y lo sigue requiriendo, de captación de capital del exterior. Esto último, me explicó didácticamente don Pepe, en razón de que el componente importado de las inversiones se tiene que financiar con crédito externo.

En ocasiones me reuní a almorzar con don Pepe Carral en el Club de Industriales, del cual fue presidente por décadas, en compañía de su también amigo, el historiador Enrique Krauze. Gran privilegio haber alternado con dos de las personas más inteligentes de México en los últimos tiempos. Descanse en paz don Pepe Carral. Enrique, por fortuna, subsiste con nosotros. 

Bruno Donatello

Columnista

Debate Económico

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