Cuando a México llegaron los cajeros automáticos (ATM) por ahí de inicios de siglo, cada banco fue adoptando una plataforma distinta, y para hacerlas compatibles y que se hablaran entre sí tuvieron que pasar varios años. Hoy todos usamos esas máquinas para retirar efectivo, conocer nuestro saldo o hacer depósitos, pero ese paso se retrasó por años debido a la incompatibilidad de plataformas tecnológicas.

Esa experiencia debe servir para los prestadores de servicios de salud que están en plena revolución digital, la cual se ve venir en forma muy acelerada en el país.

La buena noticia es que en Cámara de Diputados ya hay una iniciativa sobre salud digital que fue presentada el pasado jueves, y donde se ve que sí tienen muy claro todo el panorama, y tal parece tiene amplias posibilidades de ser aprobada.

Se trata de la “Iniciativa que reforma y adiciona diversas disposiciones de la Ley General de Salud en materia de salud digital” presentada por 18 legisladores integrantes de la Comisión de Salud y miembros de diversos grupos parlamentarios de la LXV Legislatura. Sólo viendo los nombres de quienes la firman -empezando por el presidente de la Comisión de Salud, Emmanuel Reyes y otros morenistas, así como el guanajuatense Éctor Ramírez Barba y otros panistas como Carlos Madrazo y Gabriel Quadri, así como el exsecretario Salomón Chertorivsky, de MC- permite preveer amplia aceptación para que sea discutida y aprobada.

En dicha iniciativa se queda en claro que para que las tecnologías en salud operen de manera transparente y sean accesibles a todos, deben ser fácilmente escalables a la población en general y los sistemas en todas las regiones del país deben operar entre sí mediante plataformas compatibles e interoperables.

Es importante que haya esa claridad porque a final de cuentas esta revolución tecnológica es inevitable.

Por arrancar la receta digital

Entre los tantos aspectos que incluye esta reforma está por ejemplo la inclusión del software como dispositivo médico que, como un medicamento, tendrá registra sanitario; adicionalmente, será el umpujón del arranque legal de recetas médicas electrónicas con firma digital del médico que la expida, y se define que las farmacias deberán contar con sistemas para aceptarlas y surtirlas.

En la exposición de motivos, se menciona que esta propuesta de reforma pretende que el uso de tecnologías digitales en salud sea ético, seguro, confiable, equitativo y sustentable; que cuide y preserve la seguridad, confidencialidad y privacidad en el uso de datos personales sensibles; que el uso de tecnologías en salud digirtal se base más en la prevención de enfermedades (mediante el monitoreo constante del paciente basado en aplicaciones o software) que en la reacción para atenderlas (situación que termina siendo mucho más costosa para el Estado); que coadyuve a evitar la desinformación y el mal uso de datos en materia de salud; que permita tener una sociedad cada vez más incluyente y con equidad en el acceso a servicios de salud; que el marco regulatorio en salud digital promueva la inversión, tanto pública como privada, en el desarrollo de todo tipo de tecnologías y en su aplicación a la salud de los mexicanos; que haya un acceso equitativo de las buenas prácticas en salud, compartidas a todos los niveles del Sistema Nacional de Salud; que dichas tecnologías permitan brindar ahorros sustanciales al Estado Mexicano mediante la prevención en salud y el uso más eficiente de los recursos públicos.

El mismo INEGI reconoce que la brecha digital ha estancado la expectativa de desarrollo de los mexicanos. Por eso urge no tardar más en permitir y estimular con todo el uso de tecnologías de información y comunicación. Si así se hiciera se facilitaría con mucho una mejor cobertura de salud, e incluso se contribuiría a controlar de manera adecuada el Covid19; y no sólo eso, también futuros brotes epidémicos.

Otro aspecto relevante en esta iniciativa es que los legisladores puntualizan que la salud digital posicione al paciente mexicano como la prioridad, empoderándolo y dándole el control y pleno acceso a su historial clínico. Para ello se menciona al expediente clínico en línea que sea de fácil acceso para dicho paciente, así como para cualquier profesional de la salud donde quiera que se encuentre (en México o en el extranjero).

El documento de los farmacéuticos que Insabi ha ignorado

Es increíble que sigan pasando los meses y no terminen de desatorar el abasto de medicamentos en las instituciones públicas. El discurso de seguir culpando a la industria ya está agotado. Ya es momento de que el jefe del Ejecutivo termine de entender, o que alguien le explique, que el problema está en su equipo, específicamente en el Insabi. Juan Ferrer tiene en su escritorio la solución pero la ha ignorado. Desde el 22 de septiembre pasado Ferrer recibió un escrito firmado por directivos de Anafam, Amelaf, Andis y Dilameg donde como industria exponen con detalle la solución a los problemas de logística que obstaculizan la llegada de los fármacos a su destino final.

Es un documento de 12 cuartillas dirigido a Adalberto Santaella -antes de que renunciara como coordinador de Abasto-, y que fue entregado por 3 vías distintas. Ahí la industria planteó con detalle desde hace 2 meses al Insabi 6 puntos para desatorar el nudo formado en la distribución, los cuales aquí se enlistan en forma muy resumida:

  1. Formalización oportuna de contratos.
  2. Programar fechas de entrega por capacidades de almacenes de proveedores e instituciones de salud.
  3. Homologar criterios de recepción y entrega entre UNOPS, Insabi y demás instituciones compradoras.
  4. Que las instituciones de salud conozcan las cantidades o pedidos a recibir, evitar errores en las órdenes de entrega.
  5. Que las institucinoes cuenten con sistemas de refrigeración y licencias de medicamentos controlados.
  6. Contar con documentos que permitan conocer la trazabilidad de medicamentos para garantizar su seguridad y efectividad.

¿Qué pasó con ese escrito? Nadie lo sabe. ¿Porqué Ferrer y su equipo lo han ignorado pese a todos los reclamos e incluso pese al regaño presidencial? Es algo que nadie entiende. ¿Qué versión le cuentan al presidente López Obrador? Muy probablemente aquella de que la industria sigue siendo la mala de la película, y él la sigue creyendo. De ahí que a estas alturas AMLO se siga preguntando si la industria distribuidora es ineficiente o actúa de mala fe. La realidad es que la mala fe ha estado en el equipo de Ferrer que con actitud soberbia no ha querido poner de su parte para escuchar y entender que lo que le hace falta es un buen sistema de logística y acuerdos entre todas las instituciones para poner orden.

maribel.coronel@eleconomista.mx

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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