La planeación en el servicio público, y seguramente en todos los sectores, se ha tornado imprecisa debido a la pandemia producida por el COVID-19, sobre todo cuando se suman variables que se agolpan como bolas de billar dentro de una buchaca. En esta metáfora el taco de juego es la pandemia referida, las esferas con números los cambios en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y las restricciones de ingreso que diversos países establecieron para las personas, incluidos deportistas. Sólo por dramatismo narrativo diré que la buchaca es el Consejo Técnico de Diplomacia y Cooperación Deportiva de la Secretaría de Relaciones Exteriores, pero en realidad, los verdaderos afectados por las eventualidades en la salubridad mundial han sido los atletas, sus equipos y federaciones.

El Consejo, instalado formalmente en noviembre de 2020 y presidido por el canciller Marcelo Ebrard, desde sus inicios recibió peticiones de atletas y federaciones relacionadas con temas de movilidad de ingreso o salida del país. Sin embargo, durante el primer semestre de 2021 este tipo de solicitudes aumentaron en número e intensidad, ya que, por un lado, los eventos clasificatorios que no se habían podido realizar por la pandemia se reanudaron y, por el otro, al mismo tiempo, la tercera ola de la pandemia inició en varios lugares del mundo, principalmente en Europa, lo que provocó serias restricciones para el ingreso de extranjeros. En medio de esta situación estaban los atletas mexicanos que requerían salir del país e incluso algunos extranjeros que pretendían entrar a México para competir en busca de una plaza para los Juegos Olímpicos.

En esta situación, los requisitos de acceso a los países variaban casi semanalmente y también las condicionantes para facilitar o dificultar el posible ingreso. Por tal motivo, diversas secciones de la SRE hicieron múltiples gestiones casi a diario para conocer en tiempo real las ventanas (abiertas o cerradas) para ayudar a los atletas. No hago literatura al decir que un ímpetu especial se percibía en el funcionario o diplomático al saber que su labor podría ayudar a que un deportista acudiera a Tokio. En ese momento, cobró gran valor la decisión del titular de la Secretaría de que el Consejo se integrara por las subsecretarías y áreas internas claves y no por miembros externos.

En este sentido, la SRE, ahora con una oficina de diplomacia deportiva que canalizaba las inquietudes del deporte al interior, atendió para los efectos recién señalados a 61 personas vinculadas con el deporte de alto rendimiento, 33 deportistas, 12 entrenadores y 16 integrantes de equipo técnico. Algunos de ellos fueron paratletas olímpicos. De estos números, 79% fueron mexicanos y 21% extranjeros, provenientes de disciplinas deportivas como canotaje, remo, patinaje artístico, salto ecuestre, beisbol, natación, atletismo y gimnasia.

Hubo casos significativos relacionados con estas gestiones, tanto por la naturaleza de la delegación deportiva mexicana que intentaba salir del país como por el posible efecto que la intervención de cancillería pudo tener en los objetivos del atleta. Por ejemplo, se logró que cinco jinetes, 13 caballerangos y 42 caballos de competición ingresaran a distintos países de Europa a torneos y campamentos, los cuales definieron la integración de la delegación mexicana de la especialidad que competirá en Tokio. De igual forma, se asesoró a la atleta Daniela Torres para poder asistir al Maratón de Hamburgo, donde consiguió su calificación a Tokio 2020.

La fiesta Olímpica está por comenzar y el mundo quizá aún no se percata de lo indispensable que habría sido reformular, en medio de esta pandemia, la antigua tregua olímpica de los griegos, o ekecheria, en la cual, los pueblos garantizaban el libre paso de atletas y espectadores por sus “fronteras” para poder llegar a los juegos y para regresar de ellos.

La gobernanza internacional le falló en eso a los atletas del mundo. Pero como una situación que ninguna planeación institucional podría haber previsto con tal precisión, en medio de la crisis por el COVID-19, se organizó al interior de cancillería una instancia de diplomacia deportiva, que coincidió además con unos Juegos Olímpicos pospuestos. Por pura estridencia narrativa diré que fue una jugada de billar de tres bandas, en la que ojalá se haya favorecido al deporte olímpico. Ahora la pelota está en la cancha de los atletas, quienes darán todo por cumplir con sus objetivos olímpicos, tal como los funcionarios de la SRE lo hicieron para ayudarlos.

El autor es Coordinador Ejecutivo del Consejo Técnico de Diplomacia y Cooperación Deportiva de la SRE, profesor y graduado en la carrera de Relaciones Internacionales en la UNAM. Estudió la Maestría en Historia Moderna y Contemporánea en el Instituto Mora. Cuenta con estudios en la Universidad de Texas y con el Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert.

edelangell@sre.gob.mx

@Erikdelangel

Erik Del Ángel Landeros

Coordinador Ejecutivo del Consejo Técnico de Diplomacia y Cooperación Deportiva de la SRE

Columna invitada

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM y maestro en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Cuenta con estudios en la Universidad de Texas y con el Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert. Se ha desempeñado en el sector público y académico. Actualmente es Coordinador Ejecutivo del Consejo Técnico de Diplomacia y Cooperación Deportiva, profesor en la carrera de Relaciones Internacionales, en la UNAM y candidato a doctor en Historia por la misma institución.

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