La tragedia que se vive en los mares de nuestro país transcurre de manera silenciosa. El desgobierno, la destrucción de instituciones, la ineptitud, la corrupción, la ignorancia y el desinterés cobran una factura altísima en términos de extinción de especies, afectación de ecosistemas, delincuencia, tráfico ilegal, sobreexplotación pesquera, abandono de Áreas Naturales Protegidas marinas, falta de vigilancia, y un largo etcétera. Pero esto es opacado y acallado por otras noticias cotidianas sobre decisiones ominosas del gobierno; la lista ya parece interminable. Sólo en esta semana nos enteramos de la compra de una refinería obsoleta en Texas que pierde dinero sistemáticamente y que será pagada a través de Banobras con fondos originalmente destinados a infraestructura y servicios públicos para estados y municipios, y con los remanentes del Fondo de Desastres Naturales (Fonden); algo verdaderamente perverso y delirante. También, nos acaban de informar de la degradación aeronáutica de México por recortes incapacitantes, corrupción, despido de personal calificado, y nombramiento de personas ineptas como directivos en la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). Esto, además de la disminución brutal del presupuesto a la ciencia mexicana, como es el caso del Instituto de Física de la UNAM, en más de 40%. Y no es austeridad, se trata simplemente del desmantelamiento de la administración pública para transferir dinero a proyectos absurdos, dádivas clientelares, a Pemex, y a la militarización del país a través de negocios, contratos, proyectos y fideicomisos opacos y discrecionales en el Ejército. Todo, en el contexto de un aumento sin precedente en la pobreza, del desplome de la Inversión Extranjera Directa, del disparo de la deuda pública como proporción del PIB, de desempleo histórico, y del intento del presidente López en construir una dictadura a través de la captura descarada del Poder Judicial.

Los mares mexicanos son, en este escenario, una víctima casi muda y apenas visible del gobierno del presidente López. Su primera decisión marina fue cancelar el proyecto de crear una gran Reserva de la Biósfera en el Mar de Cortés. Después. Después, ha debilitado a la Guardia Costera a cargo de la Secretaría de Marina creando problemas graves de gobernanza y vigencia del estado de derecho. Ha recortado los presupuestos a la Semarnat, a la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y a la Comisión Nacional de Pesca y Acuacultura, de tal forma que las inhabilita en la práctica. Más aún, ha nombrado personajes de notoria inexperiencia e incapacidad para dirigir instituciones clave, ostentado su desprecio por los temas de sustentabilidad y por la propia administración pública. Numerosos focos rojos se han encendido, para los cuales el gobierno no tiene sensibilidad ni visión alguna, y que impactan duramente al prestigio internacional de México, y a las condiciones de vida de un gran número de comunidades pesqueras. Persiste y se profundiza el embargo norteamericano a los productos del mar del Alto Golfo de California, por el exterminio de la Vaquita Marina, como consecuencia de la pesca depredadora de Totoaba y otras especies, ante la indiferencia e incompetencia del gobierno mexicano. Este embargo representa pérdidas de más de 50 millones de dólares especialmente a pescadores ribereños, y se justifica por la violación de la Ley de Protección de Mamíferos Marinos de los Estados Unidos. De la misma forma, Estados Unidos ha prohibido la importación de camarón silvestre procedente de México, debido a la muerte masiva de tortugas marinas en redes de arrastre camaronero. Ello implica un impacto de más de 262 millones de dólares, y conlleva la afectación de alrededor de 40 mil empleos directos, y muchos más indirectos. Y se anticipa que este mes de junio habrá más sanciones, en este caso, vinculadas a la legislación norteamericana sobre las siniestras redes de deriva (Driftnet Moratorium Protection Act), que siguen siendo utilizadas en México y que son responsables de la muerte de millones de mamíferos marinos, aves marinas, tortugas y otros muchos organismos. La aplicación de otras leyes en los Estados Unidos como la enmienda Pelly a la Ley de Protección de Pescadores hace prever que culmine pronto en la cancelación de todas las importaciones a Estados Unidos de pescados y mariscos procedentes de nuestro país. Más aún, están en puerta demandas y paneles en contra de México en el seno de T-MEC por el incumplimiento de nuestras propias leyes ambientales de protección de la Vaquita Marina, que traerán como resultado graves sanciones adicionales, previo agotamiento de mecanismos de resolución de conflictos. La propia CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres) establecerá sanciones específicas a México por la extinción inminente de la Vaquita Marina.

Ante la incuria e incapacidad del gobierno mexicano, la destrucción de instituciones ambientales y pesqueras, y el cinismo batiente de funcionarios incompetentes, no hay mucho que pueda hacerse. El presidente López presidirá sobre la extinción de la Vaquita Marina, el derrumbe de la gobernanza, y sobre la depredación terminal de nuestros ecosistemas marinos.

 

@g_quadri

Gabriel Quadri de la Torre

Ingeniero Civil y Economista

Verde en Serio

Político, ecologista liberal e investigador mexicano, ha fungido como funcionario público y activista en el sector privado. Fue candidato del partido Nueva Alianza a Presidente de México en las elecciones de 2012.

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