El manejo de la Hacienda pública no lo veo como un laberinto acuático. Es un hoyo negro con las siglas SHCP poblado por seres de interplanetarias facultades. Un terrícola como yo piensa que se hacen bolas. Que allá habitan cuando podrían estar entre nosotros. Que escuchar a ciudadanos corrientes y comunes les haría bien. Al celeste Meade, líder de esa región sideral, le corresponde la mayor de las sabidurías para decir si uno atina o desbarra.

El viaje interestelar viene a cuento por los 8,000 millones de pesos que se anuncian para restaurar el patrimonio afectado por los sismos. Una cifra jamás operada por un organismo cultural, para un objetivo, que llena de incertidumbre y desconfianza. Lo lógico es que ese dinero se entregue a la Secretaría de Cultura, al INAH y al INBA. Si, como refirió la titular del ramo, esos miles incluirán fondos de otros lados, como Unesco y empresas privadas, me temo que tengo sobrada razón. ¿No es así, jefe galáctico Meade?

Esta derrama representa dos terceras partes del presupuesto de este año de la Secreculta. Se destinará a obra pública en tiempos electorales. Se convertirá en empleo temporal. En contratos para empresas, en horas extras y compensaciones para los trabajadores de los institutos. Se adquirirán montones de materiales de construcción y para restauración. Un alud de licitaciones en curso. Una cadena de gastos tendrá lugar, desde pasajes de camiones hasta estancias de especialistas en los sitios afectados. Además, convocará a trabajo voluntario. Gran sinergia con las comunidades ávidas de atención. En suma, los directores de los institutos se jugarán el pase al siguiente sexenio con una liquidez inusitada.

Conglomerado del agujero negro: ¿verdad o ficción los 8,000 millones? ¿Cómo serán fincados? ¿Se aplicarán los procedimientos habituales del ejercicio del gasto público? ¿No sería más conveniente autorizar un esquema que favorezca la eficacia que requiere la entrega de fondos, las intervenciones, para que tal proeza de rescate alcance el mayor porcentaje de terminación el 30 de noviembre del 2018? No poco quedará como herencia para la siguiente administración. Por ello hay que garantizar que los miles de millones sean en firme, se muevan rápido para que no se pierdan en las arenas electorales y del cambio gubernamental.

Tengo otras sugerencias, jefe estelar Meade. El desastre cultural va más allá del patrimonio monumental y arqueológico. Mi colega, Carlos Villaseñor, pide poner énfasis en el patrimonio inmaterial afectado. Las comunidades demandan recursos para estimular sus quehaceres culturales. Adoptar otras medidas bien puede incluso tener alcance nacional. Se trata de obtener fondos para reencauzarlos en el sector cultural, no sólo en las instituciones oficiales. Señalo algunas: transparentar y reprogramar subejercicios presupuestales. Posponer la obligación de los vales culturales dispuestos en la ley de cultura. Aumentar la tasa de deducibilidad para estimular los donativos e inversiones. Sacar adelante el remanente de Efiartes. Liberar de fiscalización los recursos provenientes del extranjero. Líneas específicas para pymes culturales a través de Nafinsa e Inadem. Y si estoy equivocado, de perdis, jefe cósmico Meade, deme un viaje todo pagado a las estrellas.

Eduardo Cruz Vázquez

Periodista

En el paredón

Periodista, gestor cultural y exdiplomático, experto en economía cultural, formación de emprendedores culturales y gestores de diplomacia cultural