El Banco de México debe bajar las tasas de interés, afirma el subgobernador Gerardo Esquivel. Defiende esa posición en la Junta de Gobierno del banco central. En ese espacio, donde se definen las tasas de interés, Esquivel está solo. Los otros tres subgobernadores y el gobernador Díaz de León defienden la postura contraria: es mejor mantener la política monetaria restrictiva que lleva tres años y medio. Hay riesgos inflacionarios en bajar el tipo de interés, dicen los banqueros centrales. Además, hay un riesgo más grande que la inflación: provocar un deslizamiento fuerte del peso, una devaluación.

¿Devaluación? La “fortaleza” del peso se explica en buena medida por la tasa de 8.25% que ofrece el banco central a los inversionistas. Esta tasa implica un alto rendimiento porque la inflación en México es menor a 4 por ciento. Es muy atractiva para inversionistas extranjeros porque son 6 puntos porcentuales más de lo que ofrece la Reserva Federal de Estados Unidos. El diferencial es tan amplio que otorga margen hasta para pagar una cobertura cambiaria que es un seguro de protección contra una posible devaluación. Cientos o miles de inversionistas extranjeros están haciendo este tipo de operaciones, conocidas como carry trade. A través de las mismas, los extranjeros han incrementado 2,750 millones de dólares su tenencia en valores gubernamentales de México, desde el mes de diciembre a la fecha. Ahora tienen 111,130 millones de dólares invertidos en deuda mexicana.

¿Una baja de tasas del Banco de México espantaría inversiones de cartera y traería una devaluación? Es imposible saberlo, entre otras cosas porque la respuesta depende de en qué momento se tome la medida, de la magnitud del recorte y de qué otras cosas estén pasando. Hay algo que parece claro: el Banxico debe tomar en cuenta lo que haga la Fed y esperar a que allá se dé el primer paso. Los expertos dan por hecho que Estados Unidos bajará una o dos veces sus tasas en lo que resta del año. La tasa de referencia estadounidense quedaría entre 1.75 y 2.00 por ciento. En teoría, daría espacio al Banxico para hacer un movimiento y bajar las tasas entre 25 y 50 puntos base. El problema es que nadie sabe qué efecto tendría esta decisión en la realidad.

¿Podría una baja en las tasas reactivar la inversión en México y levantar el PIB? Mover la tasa 25 puntos base no cambiaría nada. Quizá tampoco habría una diferencia sustancial con una baja de medio punto porcentual. Apostar por una reducción más drástica podría llevarnos a un escenario complicado dónde no mejoren la inversión y el consumo pero sí se frene el flujo de inversión que sostiene el peso. El hecho es que el consumo se está desacelerando y la inversión en México ha sufrido una caída de 2.4% hasta el mes de abril. Quizá pese en esto el costo del dinero, pero la inversión es más sensible a la incertidumbre por las decisiones públicas es un factor más determinante. También está el T-MEC.

¿Para qué bajar las tasas, entonces? El principal efecto sería reducir los costos financieros de hogares, empresas y gobierno. En el caso del sector público, esta reducción es relevante. Una baja de medio punto porcentual significa mucho cuando hay deuda pública valorada en billones de pesos. Menores réditos significan un pequeño alivio en los costos financieros de servicio de la deuda.

Esta semana, tres bancos centrales bajaron sus tasas de interés: Corea del Sur, Sudáfrica e Indonesia. El dato lo proporciona el propio Gerardo Esquivel en su cuenta de Twitter. Explica: En los dos primeros casos, el ajuste fue precedido por una contracción del PIB en el primer trimestre del 2019. La baja de tasas es un fenómeno mundial, dice el subgobernador. La cuestión es: ¿Podrá México sumarse a esta tendencia, sin quitar los alfileres que sostienen al peso?

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.