No sabemos cuánto valdrá el peso en las próximas semanas, pero sí sabemos que Trump y AMLO son dos de los factores que pesarán más. Donald Trump quiere un dólar débil y López Obrador prefiere un peso fuerte. Si Trump tiene éxito en sus maniobras para abaratar el dólar, una de las consecuencias será que el peso se fortalecerá en términos relativos y eso será música para los oídos del presidente mexicano.

Para nadie es un secreto que el tipo de cambio del peso contra el dólar es uno de los indicadores económicos que AMLO sigue con más atención. Él pertenece a una generación que sufrió mucho con las devaluaciones de 1976, 1982 y 1994. Es lógico que tienda a equiparar la fortaleza de la moneda con la salud de la economía.

¿Por qué Trump quiere un dólar débil? El mandatario estadounidense piensa que la fortaleza del dólar en las últimas dos décadas es una de las causas de la pérdida de competitividad de la manufactura hecha en Estados Unidos. Esta hipótesis puede ser criticada por su exceso de simplificación, pero no es un disparate, sobre todo cuando vemos lo que ha pasado con algunas de las potencias emergentes de Asia, en particular Corea del Sur y China.

En ambos casos, el ascenso a la categoría de gigantes exportadores se explica con una estrategia de manejo del tipo de cambio. Corea del Sur mantuvo subvaluada a su moneda, el won, como una pieza clave de su política industrial en las décadas de los 80 y 90. En el caso de China, se utilizó el renminbi de una forma similar, hasta bien entrada la presente década.

Para conseguir un dólar débil, Donald Trump necesita que la Reserva Federal baje las tasas de interés, como mínimo 50 puntos base. Una baja de tasas de medio punto porcentual serviría también para dinamizar la economía en la víspera de la contienda por la Presidencia 2020. Con ese objetivo, ha puesto en marcha una campaña de presión contra el presidente de la Fed, Jerome Powell.

¿Qué tan posible es que Trump consiga esa baja de tasas? Su presión a la Fed ha sido tan burda que ha generado el efecto contrario al que él deseaba. Jerome Powell fue designado por Trump y puede compartir algunos de sus argumentos para bajar las tasas, pero no está dispuesto a jugar el papel de peón en el tablero del presidente. En juego está la autonomía de la Fed, pero también una relación personal-profesional muy complicada. Trump lo ha insultado y Powell ha demostrado que tiene carácter.

¿Qué claves tenemos para saber lo que pasará? En esta semana, se darán a conocer las minutas de la última reunión de la Fed y Jerome Powell pronunciará una conferencia muy importante en Jackson Hole. La gran pregunta es si el presidente de la Fed se pondrá en modo Halcón o en modo Paloma, si estará a favor o en contra de nuevas bajas en las tasas.

Lo que ocurra en Estados Unidos definirá el tipo de cambio del peso frente al dólar en el corto plazo. Más adelante, entrarán en escena factores Hechos en México. Los más importantes, por el momento, parecen ser el presupuesto 2020 y el aterrizaje del plan de Pemex. Del presupuesto se espera que el gobierno presente un documento realista que garantice un superávit fiscal. Del plan de Pemex, se saben las líneas generales y algunos detalles, pero falta por ver cómo se ajusta a una realidad donde podría haber menores precios internacionales del petróleo. Lo dicho, el valor del peso dependerá mucho de Trump, pero también de AMLO.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.