En la península de los Balcanes se ubican 13 países total, parcial o casi simbólicamente: Albania, Bosnia-Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Eslovenia, Grecia, Italia, Kosovo, República de Macedonia, Montenegro, Rumania, Serbia y Turquía. Todos en poco más de medio millón de kilómetros cuadrados. La complejidad orográfica e hidrográfica han impedido la unificación lingüística, religiosa y política.

Por ello el término “balcanización” significa la división generalmente violenta y artificial por potencias ajenas de los territorios de los países que integran una región. La historia ha reflejado la continua transformación territorial, la última de las cuales fue la fragmentación de Yugoslavia: Bosnia-Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Macedonia, Montenegro y Serbia, separándose después Kosovo.

Así Croacia, mayoritariamente católica, con lengua eslava escrita en caracteres latinos, con 4.5 millones de habitantes en 56,000 km2, una joven nacionalidad con 27 años de existencia, se ha reconocido internacionalmente sobre todo por su participación en la Copa Mundial de Futbol de 1998 y la actual del 2018.

Croacia se percibe rápidamente por su escudo de armas de cuadros, en gules y plata (rojo y blanco) que dirían los heraldistas, alineados en cinco por cinco, y con cinco pequeños emblemas de sus regiones: Zagreb, Ragusa (Dubrovnik) puerto nombrado patrimonio de la humanidad, Dalmacia (lugar originario de los 101 dálmatas), Istria y Eslavonia (a orillas del Danubio). Clasificada por el Banco Mundial como una nación de altos ingresos, índice de calidad de vida elevado y con un notable palmarés deportivo: más de treinta medallas olímpicas desde su aparición.

En la Copa Mundial de Rusia van invictos, eliminaron a Islandia y Argentina, vencieron a Nigeria y superaron a Dinamarca y a Rusia para llegar ahora a enfrentarse con Inglaterra, siendo el único país de los cuatro semifinalistas sin antecedentes colonizadores, notándose esto en la cancha porque no presenta jugadores de origen africano. Notable su medio campo con Ivan Rakitic que juega en el Barcelona y Luka Modric del Real Madrid, con los atléticos Iván Perisic del Internazionale de Milán y Mario Mandzukic de la Juventus de Turín.

La tradición deportiva de Croacia tiene que rastrear en su historia, cuando a principios del siglo XX tuvo una gran influencia del imperio austrohúngaro, la cercanía del “calcio” italiano y después la educación física y la organización del deporte de estado de la socialista Yugoslavia. Por cierto de la ex-Yugoslavia llegaron a Rusia además de Croacia, Serbia y medio equipo de Suiza, con jugadores oriundos de Kosovo.

Muchos piensan que llegarán cansados por el gran esfuerzo que han desplegado. Otros piensan que Inglaterra, que posee la liga Premier, hará presente su jerarquía. Algunos optimistas seguidores del ajedrez rojo y blanco piensan que podría superar a Bélgica o a Francia.

Habrá que examinar el sistema de formación de jugadores del país que tiene mil islas en el mar Adriático y una población que se ha diseminado por Australia, Chile, Argentina, Estados Unidos y una decena más de países. De los Alpes Dináricos a las orillas del Danubio estarán esperando mucho más que lo pronosticado.