Consigna Woytinsky en 1953: 25 millones de europeos se asentaron en lo que hoy son Estados Unidos y Canadá, representan 150 millones . En 1950 tenían 166 millones de habitantes: hace 66 años eran muy mayoritarios.

El tipo de colonización anglosajón abrió puertas a inmigrantes de toda raza, idioma o religión, vengan a trabajar, lo contrario del español, vengan a disfrutar del botín. En 1800 había 2 millones de aquéllos al norte del Bravo, sobre todo británicos, alemanes, holandeses y franceses. Entre 1846 y 1948, Estados Unidos recibió 4 millones de extranjeros por década. A partir de 1925 se agregaron polacos, estonios, lituanos, italianos, irlandeses, checos y de casi todos los países de Europa; sin importancia los procedentes de Asia, África y Pacífico; la estadística de EU registra 1,000 mexicanos por decenio de 1851 a 1900, crecen de 1901 a 1930, bajan por la depresión mundial y aumenta la sangría hasta el torrente que llega a conformar. Blancos, 88% en 1930 y el resto negros y coloreados , según expresión de los vecinos. Éstos son ahora 324 millones: hispanos primera minoría con 17%; negros 13%; asiáticos 4.5% y descoloridos bajan a 65 por ciento. El del norte es un país multinacional y multirracial, quizá el que tiene mayor diversidad de procedencias en el planeta.

¿Culturización? Sin duda. Díganlo nuestros compatriotas que tienen buen tiempo de vivir allá: más trabajadores, ordenados y disciplinados, con un bienestar económico que aquí no tuvieron. ¿Asimilación? ¿Integración? Es otro cantar. Difícil la clasificación de blancos en EU: proceden de Europa, Medio Oriente y norte de África. Hay un grupo amplio que se considera el más blanco de todos y que ve con disgusto, ahora con irritación, la creciente de personas de otro color. Explica el londinense Evelyn Waugh en Gente remota: ...las razas del norte, enfrentadas al peligro de infección por las de color, toman el asunto muy a pecho. El miedo a indios, negros, japoneses o chinos las obsesiona (...) Los anglosajones son quizá los peores . Hitler cantó: Alemania por encima de todo y el soberbio Trump proclama ¡USA über alles! . Racismo puro. Discriminación. Odio larvado. El nuevo Führer pega al avispero. La historia abunda en ejemplos de regresiones: no sería extraño que wasps y ku-klux-klanes volvieran por sus fueros. Estados Unidos dejaría de ser melting pot, crisol de razas, para regresar a la condición de olla podrida.

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