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Corte de caja
Pasadas las elecciones en Guerrero y Baja California Sur, las ganancias y pérdidas se reparten y es baraja nueva rumbo al Estado de México.
Pasadas las elecciones en Guerrero y Baja California Sur, y los comicios del 2010, se pueden inferir algunas lecciones. No quiere decir que sean extrapolables hacia el futuro, pero sí son indicadores del complejo clima político del país.
1. Voto de castigo, más que de confianza, a los que están en nuevas ofertas políticas. Esto es más evidente donde ganaron candidatos recién salidos del partido en el gobierno, pero que compitieron por otro distinto. Piénsese en Sinaloa (Malova), Puebla (Moreno Valle) o Baja California Sur (Covarrubias).
El mensaje del electorado parecería obedecer la conseja de que para que la cuña apriete tiene que ser de la misma madera.
2. Voto más sofisticado de lo que parece. El voto diferenciado manda una señal de cautela ciudadana que ya no obsequia carros completos. Esto puede verse en los resultados de Sinaloa, Puebla, Oaxaca o Baja California Sur, donde un partido o coalición gana la gubernatura, pero el Congreso local queda repartido.
3. La gente está votando por personas, no por partidos. El mensaje es claro para los defensores de la pureza ideológica y para aquellos gobernadores o dirigencias partidistas que han querido imponer candidatos a contrapelo de las simpatías populares.
En pocas palabras, los candidatos pesan más que los colores.
4. El peso de lo local. Las preferencias nacionales poco tienen que ver con las dinámicas estatales. Sólo así se entiende una sostenida preferencia por el PRI a nivel federal, que no se está viendo en los estados.
5. Divide y perderás. Los pleitos al interior de los partidos ocasionaron que el PRD cediera Zacatecas o que el PAN perdiera San Luis Potosí y Aguascalientes.
6. Las alianzas llegaron para quedarse. Por más disímbolas o antinaturales que parezcan ganan votos. De esa manera, sean coaliciones oficiales o de facto (vía declinación, como en Guerrero, o vía postulación de un militante del partido contrario, como en Baja California Sur).
7. La gente no tiene miedo. Sin duda la nota más alentadora. Sólo en Chihuahua y Tamaulipas cayó la participación.
En Guerrero bajó, pero aún así votó 50% del padrón. En otras entidades, incluso aumentaron los votantes: Sinaloa, Oaxaca, Zacatecas, Durango. A pesar de la violencia, los ciudadanos siguen creyendo en la democracia.
Al corte de caja, ganancias y pérdidas se reparten y es baraja nueva rumbo al Estado de México.
vortiz@eleconomista.com.mx