La alimentación es indispensable para subsistir; su antónimo, el hambre, es la expresión más lacerante de la pobreza. Los desafíos de ésta son reconocidos por las agencias internacionales de desarrollo y una preocupación de los gobiernos

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) estima que, en el 2016, en el mundo había 815 millones de personas aquejadas por la subalimentación crónica. La Organización de las Naciones Unidas, indica que en el año 2050 la población mundial será de 9,800 millones de personas, sobre lo que la FAO considera que, para alimentarla, la producción de alimentos tendrá que aumentar 70% respecto de la oferta del periodo 2005-07.

La subalimentación es un problema estructural en la mayoría de países, complejo ante una tendencia creciente de población, recursos limitados, conflictos territoriales y cambio climático. Escenario al que México no es ajeno.

El Consejo Nacional de Población estima que para el 2050 la población nacional será de 150 millones de mexicanos (18% más que en el 2016)

El Programa Especial Concurrente para el Desarrollo Rural Sustentable, consideró en el 2017 la coordinación para la implementación de políticas sociales, sectoriales, territoriales y diferenciadas, para palear de forma multifactorial la subalimentación, además, para fortalecer las capacidades productivas personales y sectoriales. Entre dichas políticas, se encuentran las orientadas a incrementar la productividad agroalimentaria, por medio del acceso al financiamiento oportuno y competitivo, para fomentar la producción de alimentos sanos y de calidad.

En ese marco, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), a través de la Subsecretaría de Alimentación y Competitividad y FIRA (como parte de la Banca de Desarrollo que coordina la SHCP), creó sinergias para la atracción y movilización de inversiones hacia el sector agroalimentario y rural, a partir de servicios de crédito asociados a programas de garantías y reducción del costo de financiamiento.

Con dichas acciones, se logró la concurrencia del sector público con los recursos de los programas gubernamentales, además de la participación del sector privado con las inversiones de los particulares y la red de Instituciones Financieras privadas que operan con FIRA que, junto con las oficinas de Sagarpa, sumaron más de 11,500 ventanillas de atención distribuidas en todo el país para una mayor cobertura de los incentivos para la población objetivo.

*Ramiro Campos Meraz es especialista en la Subdirección de Programas y Proyectos. la opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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