Los efectos del cambio climático en la actividad agrícola y pecuaria son tangibles. Es posible observar alteraciones en la duración de los ciclos agrícolas por la temperatura, disminución en los rendimientos por menores lluvias, mayor vulnerabilidad de razas y variedades poco resistentes a los cambios de condiciones, así como la expansión de las zonas de transmisión de enfermedades y plagas.

Para hacer frente a estos potenciales efectos, la estrategia en nuestro país tiene como una de sus herramientas la Ley General de Cambio Climático, la cual tiene entre sus objetivos principales regular las acciones para la mitigación y adaptación al cambio climático, reducir la vulnerabilidad de la población y los ecosistemas, así como crear y fortalecer las capacidades nacionales para responder a estos efectos.

México ha participado en diversas iniciativas orientas a la construcción de resiliencia en el sector, como la Iniciativa 20x20 para la atención de tierras degradadas, la iniciativa 4 por 1000 para la adopción de prácticas agrícolas inteligentes para incrementar la calidad de los suelos y el secuestro de carbono, y la adhesión a la Alianza Global para una Agricultura Climáticamente Inteligente, promovida por la Organización de las Naciones Unidas.

En este sentido, FIRA promueve la administración integral de riesgos como uno de los pilares eje en la estructuración de los proyectos, la cual se lleva a cabo mediante tres ámbitos de control.

El primer ámbito se encarga de la mitigación de los riesgos productivos y gerenciales, a través de análisis técnicos que dan soporte a los financiamientos, así como proporcionando capacitación y asistencia técnica a los productores sujetos de crédito, promoviendo su integración y el mejoramiento de las redes de valor a las cuales se adhieren.

Un segundo ámbito es la promoción de mecanismos de mitigación de riesgos ofertados por el mercado, como lo son los seguros agrícolas, controles sanitarios, coberturas de precio y esquemas de producción por contrato.

En una tercera instancia, FIRA provee a los intermediarios financieros herramientas que atraen aquellos riesgos de crédito, liquidez o mercado que no pudieron ser absorbidos en las instancias previas, como lo son diferentes esquemas de fondeo y garantías (tradicional, Fonaga, garantía pago oportuno, entre otros.)

El reto que enfrenta la agricultura mundial y en nuestro país no es sencillo, pero experiencias positivas como la de FIRA muestran que es viable robustecer los sistemas de producción a través de mecanismos técnicos y financieros, innovadores, orientados a las necesidades del mercado.

*José Renato Navarrete Pérez es subdirector técnico y de Redes de Valor. “La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA”.

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