De acuerdo con el estudio “La propiedad forestal en México” CCMSS-Centro GEO, 2008, los ejidos y las comunidades en el estado de Oaxaca son propietarios de alrededor de 5 millones de hectáreas de los bosques y selvas, esta entidad, que está ubicada en la región suroeste de México, posee una extensión territorial de 9.3 millones de hectáreas, de las cuales 6.3 millones corresponden a superficie forestal, ubicando a la entidad en el quinto lugar en superficie forestal a nivel nacional

Con respecto a la producción forestal maderable, Oaxaca contribuye actualmente con cerca de 10% del PIB del estado y genera 40,000 empleos. En el año 2016 la producción forestal maderable en esta entidad fue de 393,685 m3r, con un valor de la producción de 421.2 millones de pesos de acuerdo con lo que señala el Anuario Estadístico de la Producción Forestal 2016.

Las instituciones de la banca de desarrollo que financian las actividades del campo mexicano han participado en el sector forestal desde los años 90, impulsando la actividad primaria mediante el otorgamiento de créditos de avío, es decir, para capital de trabajo orientados a la extracción de la madera, así como con créditos refaccionarios, o de inversión, para la adquisición de equipo de transporte y maquinaria para la extracción y aserrío de la madera, para lo cual se ha contado con la participación de los intermediarios financieros bancarios y no bancarios.

El énfasis que estas instituciones de la banca de desarrollo han dado a la actividad forestal en el estado de Oaxaca es bajo el enfoque de manejo sustentable de los bosques, con un modelo basado en la silvicultura comunitaria, lo que ha permitido a las comunidades forestales que emplean prácticas de manejo responsables bajo los Estándares de Certificación del Forest Stewardship Council (FSC) les ha permitido obtener desde el año 2000 la certificación de Gestión Forestal FSC al igual que el de la Cadena de Custodia, que corresponde a la certificación del proceso de industrialización, lo que también ha garantizado el desarrollo de la sustentabilidad basado en tres aspectos fundamentales, el económico, el ambiental y el social.

En el aspecto económico, contar con el financiamiento de instituciones de la banca de desarrollo le han permitido impulsar el desarrollo de las empresas forestales, mismas que derivan beneficios para otras empresas comunitarias no necesariamente forestales, tales como gasolineras, transporte, ecoturismo, tiendas rurales, embotelladoras de agua, etcétera.

En el aspecto ambiental considera el aprovechamiento basado en la Legislación Forestal y ambiental vigente, de igual manera contempla la operación de prácticas de Buen Manejo Forestal preservando la biodiversidad y fomentando la conservación de los recursos naturales.

Socialmente, el impacto se observa en el desarrollo y fortalecimiento de su estructura organizativa y administrativa tendiendo a lograr tomas de decisiones con criterios empresariales, lo cual gradualmente supera las estructuras tradicionales en la que la administración era designada por la Asamblea General de las Comunidades Forestales.

La participación financiera y de apoyos tecnológicos que han recibido estas comunidades lo comentaré en la siguiente entrega.

*Daniel Lemus García es el residente estatal de FIRA en Oaxaca. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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