Inquieta cada vez más en el mundo económico la reciente y recargada impronta de Cristina Kirchner, con la vocación de poder de siempre comprobada en las últimas horas, y también decidida, como árbitro implacable, a aplicar a cada momento el VAR, opinando y corrigiendo las decisiones y designaciones de Alberto Fernández.

”Van a ver que Cristina no llenó de nombres propios el gabinete”, dijo el martes el presidente electo, al confirmar que el día de mañana, a las 18, se conocerán todos los nombres de su equipo de colaboradores.

Los mercados, que muchas veces exageran, se llenaron estas horas de pesimismo. Después de los feriados de la semana pasada por Acción de Gracias en EU, las caídas de bonos y acciones desde el lunes se profundizaron. Es cierto que afectó mucho el anuncio del presidente Donald Trump de castigar con 25% de aranceles las ventas de aluminio y acero desde la Argentina. No sólo por el impacto de la medida en las empresas afectadas, más Aluar que el grupo Techint, sino porque el episodio agrega un nuevo disgusto en la intrigante relación que se adivina que mantendrán la administración de los Fernández con la Casa Blanca.

También afectó el regreso recargado de Cristina Kirchner en todos los frentes y el temor a que eso signifique una radicalización de entrada del próximo gobierno. El entusiasmo que revela el gobernador electo Axel Kicillof al opinar de economía a nivel nacional con señales en el sentido de regular toda la economía, en particular las ganancias de las empresas, tal como se mostró en reuniones con políticos y representantes de empresas al ritmo de la transición en la Provincia, también alimenta los peores escenarios.

Por ejemplo, que la estrategia no será evitar el default y tratar de acordarlo antes posible con los acreedores, sino que se viene una fuerte confrontación con el FMI y los bonistas, y que lo que se discute es si cantar el default apenas se asuma para responsabilizar a Mauricio Macri de la situación, o se espera a mayo cuando llegan los vencimientos más difíciles de asumir sin ingresos de dinero fresco que hoy no existe.

Los bonos argentinos, que en pesos y en dólares cayeron ahora otra vez a 35 y 40% de paridad, están valuando esos activos a los precios del peor escenario. El que reapareció cuando Cristina volvió de Cuba y comenzó a vetar a los integrantes más promercado que Alberto Fernández había elegido como su equipo económico. Ni hablar la imagen y el sonido de su performance del lunes en tribunales, donde reveló una violencia interior en términos políticos.

¿Qué pasará con los impuestos y las tarifas? Si se confirman las versiones que vienen circulando desde el triunfo de los Fernández el pasado 27 de octubre, en principio parecería que se viene otra vez un impuestazo histórico. No bajaría la alícuota del impuesto a las ganancias como estaba legislado para el 2020 (tal vez la suban otra vez a 35%), se anularía buena parte de la rebaja de aportes patronales, podrían intentar un impuesto extraordinario a ganancias del sector financiero y de servicios públicos, generalizar el impuesto a la herencia, aumento cantado en todas las retenciones al campo, minería e hidrocarburos, y un seguro aumento en las alícuotas para bienes personales, tal vez con algún castigo mayor para quien mantiene activos financieros en cuentas del exterior.

En una semana comenzaremos a ver no las proyecciones, la realidad.

@willykohan