No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.

Charles Darwin.

La situación económica del país se ha convertido en un tema cada vez más recurrente en la vida cotidiana. Particularmente, escuchar términos como contracción o recesión genera curiosidad entre los inversionistas. Pero, ¿qué son? ¿Cómo saber si nos encontramos en esa etapa? ¿Cómo el gobierno enfrenta estas situaciones? Para profundizar en la temática es indispensable entender los ciclos económicos.

Los ciclos económicos son periodos en los cuales la actividad económica de un país fluctúa expandiéndose y contrayéndose de manera cíclica e irregular. Son movimientos naturales de la economía. Las variaciones y magnitudes de estos movimientos dependen de varios factores macroeconómicos, entre los que destacan: el empleo, el consumo, la inversión y la producción de las empresas. Sin embargo, hay otras características como: productividad del país, estructura jurídica y situación política, las cuales también juegan un papel significativo en dichos movimientos.

Para su estudio, un ciclo económico se divide en cuatro fases: expansión, auge, contracción y depresión. Las primeras dos fases, es decir, la expansión y el auge, se caracterizan por el alto nivel en inversión, producción de empresas, consumo y empleo. Por otro lado, las últimas dos fases presentan un comportamiento opuesto.

La contracción y depresión son etapas que generan mayor inquietud entre los inversionistas, ya que afectan de manera negativa la estabilidad económica del país. Por dicha razón, durante estas etapas es común visualizar comportamientos como reducción en la producción de bienes y servicios, individuos enfocados en consumir bienes indispensables como medicamentos y alimentos, dejando de lado viajes y coches. En el caso de las empresas, se refleja la reducción de gastos, suspensión de proyectos e incremento en el desempleo. Con relación a las inversiones, las bolsas de valores presentan números negativos.

Cuando la fase de contracción es severa, se define como recesión económica. Técnicamente, la contracción económica se convierte en recesión cuando existe una reducción del Producto Interno Bruto (PIB) en dos trimestres consecutivos. Algunos especialistas consideran que la desaceleración económica se determina con varios indicadores macroeconómicos y no sólo con el PIB.

Los ciclos económicos son un proceso natural que no se puede evitar. Aunado a ello, es posible reducir la afectación a la economía de un país al suavizar el impacto o la magnitud de los mismos. El gobierno afronta estas fluctuaciones implementando dos principales estrategias: la política fiscal y la monetaria. Estas estrategias ayudan a incentivar o desacelerar los movimientos económicos y así procurar la mayor estabilidad posible.

La economía del país debe evolucionar y adaptarse a las nuevas necesidades acorde a los ciclos económicos, utilizando las herramientas monetarias y fiscales, y al mismo tiempo fortaleciendo las estructuras jurídicas y políticas para sobrevivir la selección natural.

Bárbara Grande Trejo es parte de Associate Product & Market Intelligence en BBVA Asset Management.

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