En dicho periodo, el precio de referencia rebasó 10,200 pesos por tonelada para el pago de la caña, incentivando el incremento de la superficie cultivada, así como el de la superficie industrializada, donde el crecimiento fue de 20% del 2010 al 2013, gracias a la rentabilidad que se observó en el cultivo. Sin embargo, a partir del 2013, ante la caída de los precios del azúcar, el beneficio económico de la caña disminuyó, ocasionando que los productores de este cultivo se desmotivaran, desacelerando así la renovación de los cultivos y en algunos casos aplicando parcialmente los paquetes tecnológicos recomendados.

Ante el escenario de los precios actuales del azúcar, que son similares a los registrados con anterioridad al 2010, resulta importante incrementar la eficiencia de la producción en campo, de tal forma que esto permita obtener mayor rentabilidad por la productividad misma, y que el beneficio económico no sólo dependa del precio. La estructura de costos actuales de la caña de azúcar podemos dividirla de manera general entre los costos directos de producción y los gastos de cosecha. En el caso de los costos de cosecha, el rubro que más impacta en la rentabilidad del cultivo es el costo del flete del predio al ingenio, sobre todo para los productores que se encuentran fuera del área natural de abastecimiento. Para abatir los costos unitarios de cosecha es necesario trabajar en forma integral desde la planeación del abastecimiento, la conformación de los frentes o grupos de cosecha, así como implementar las acciones necesarias para elevar la productividad y la calidad en todo el proceso de corte, alce y flete, acciones que se han estado implementando en los ingenios.

Acerca de la productividad en el campo, al considerar las estadísticas publicadas por la Unión Nacional de Cañeros AC-CNPR, destaca que en la producción de caña por hectárea del 2004 al 2013 se obtuvo un crecimiento de 0.9% anual, lo cual indica que el incremento de su producción estuvo sustentado principalmente en el crecimiento de la superficie y no en la mejora de los procesos de producción o en la adopción de nuevas tecnologías. De los componentes de los costos directos de producción, la composición depende del paquete tecnológico del ingenio y del régimen de humedad; sin embargo, la mayor parte del costo lo integran los insumos, fertilizantes y pesticidas, principalmente.

En la segunda parte de esta nota se revisarán las principales acciones que contribuyen a la disminución de costos de insumos e incremento de la productividad.

*José Salazar Cayetano López es promotor de la Agencia Veracruz de FIRA. La opinión es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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