Lectura 3:00 min
CDMX (II)
Al mejor cazador se le va la liebre. Por bien planeado que sea un proyecto siempre brincan fallas, imprevistos, prietitos en el arroz.
Al mejor cazador se le va la liebre. Por bien planeado que sea un proyecto siempre brincan fallas, imprevistos, prietitos en el arroz. El doctor Mancera no anticipó que, ya vigentes los derechos que otorga su Constitución, una incontenible corriente de inmigrantes invadirá la Ciudad de México, tan grande que la prestación de servicios públicos será mala e insuficiente para todos. Pero vendrán, claro que vendrán, propios y extraños, pues esto será el Jardín del Edén una vez alcanzados esos derechos que son, entre muchos consignados: al ocio, a la vida digna, a la sexualidad plena, al cuidado (de papá gobierno por el individuo, como la gallina protege a sus polluelos), a la buena administración pública, a una educación liberadora que no aprisione, a un gobierno democrático, al acceso a la ciencia, al medio ambiente sano, a la convivencia pacífica y solidaria, a vivir en un ambiente seguro, al buen trato, al afecto...
El diseño de la Carta Magna consagra la autogestión de pueblos y comunidades indígenas y barrios originarios, dónde y cómo funcionaría esto, misterio profundo. También prevé implantar formas dudosas de democracia, como el plebiscito, el referendo y la consulta popular. Discrimina a los ministros de cualquier culto religioso, pues no podrán ocupar cargo público alguno.
Amplia lista de nuevas organizaciones que van a engordar la burocracia y los bolsillos de quienes disfrutarán del botín: más demarcaciones políticas con sus respectivas alcaldías, mismas que han de combatir la desigualdad social, concejales, comisiones y comités, consejo de alcaldes, instituto de planeación, un Inegi para la urbe, sistema de medios de comunicación que garantice el derecho a saber, consejo de la memoria de la CDMX, sistema anticorrupción, tribunal constitucional, fiscalía general de justicia, auditoría superior, 10 organismos autónomos como la defensoría del pueblo, etcétera.
Menuda tarea la de quien tenga que cumplir este bodrio, producto del seso de notables, vejestorios y compañeros de viaje firmantes. A todos ellos se les condena a ser recluidos de manera permanente en un sanatorio para gente delirante.
Por el buen nombre de la inteligencia de la nación, la comunidad espera que el engendro sea reescrito de pe a pa.
Agenda: el doctor Mancera es autor de los renombrados efectos cucaracha (la autoridad ignora dónde va a atacar el delincuente) y puerta giratoria (el malhechor entra y sale repetidas veces de la prisión).