Cierto: cuando el amor llega, nadie tiene la culpa. El bendito amor es la esencia del turismo de romance, atractivo segmento que comienza a recuperarse en México y va más allá de la celebración de una boda.

La Secretaría de Turismo federal le agrega, entre otras cosas: las despedidas de soltera o soltero, los aniversarios de novios y casados, la renovación de votos, el último viaje antes del nacimiento del bebé, las segundas nupcias y “un nuevo nicho que está creciendo exponencialmente con las condiciones epidemiológicas y económicas actuales, que son las bodas de fuga (en secreto y sin invitados)”.

En condiciones pre Covid-19, por ejemplo, en los grandes hoteles de Cancún era posible ver bodas estadunidenses, árabes, inglesas, alemanas o rusas con decenas de invitados (familiares y amigos). Los mexicanos que están en condiciones de hacerlo también gustan del Caribe.

Para aprovechar el despegue referido, los organizadores del mexicano Tianguis Turístico Digital, que se celebrará del 23 al 24 de marzo, decidieron dedicar un pabellón donde los participantes podrán acceder a reuniones de negocio con compradores calificados en el turismo de romance de destino, nacionales e internacionales.

Y no es el primer esfuerzo de política pública que se hace en el último y complicado año. El 18 de diciembre del 2020, la dependencia a cargo de Miguel Torruco publicó, sin hacerle promoción, un documento sobre el segmento donde se habla de nueve destinos relevantes, entre ellos: Querétaro (recientemente reconocido por el boom de la muñeca Lele), Guanajuato, Oaxaca y Veracruz.

Como generador de empleos, también es relevante, aunque no existan datos precisos. Entre los múltiples proveedores de servicios involucrados están: floristas, carperos, músicos, banqueteros, técnicos de audio, guardias de seguridad, tarimeros, fotógrafos o meseros.

Una de las personas que sigue con detalle el movimiento del amor en los tiempos actuales es Pablo Galván (www.pablogalvan.com), quien realiza bodas y eventos conceptuales en Querétaro.

Al preguntarle, vía telefónica, si observa un repunte en los deseos de las personas por casarse, aún con los semáforos epidemiológicos en colores restrictivos, responde: Sí, claro. Después de un año tan pesado por temas financieros, sociales, familiares o de salud, que generaron una vibra negativa, la gente necesita motivos para alegrarse, disfrutar, bailar o convivir cumpliendo los protocolos sanitarios.

Además de nuevas bodas, hay infinidad de celebraciones que tuvieron que cambiar de fecha. En el caso del joven empresario de 35 años, en sus archivos y libretas hay 12 que “aún arrastra” del año pasado y, por el momento, ha cerrado negociaciones para 12 más que deberán celebrarse en el 2021.

Luego de una larga pausa obligada por el confinamiento, en agosto retomó actividades con una fiesta conceptual en la que participaron 170 personas (originalmente serían 500 invitados, por lo que de una hacienda pasó a realizarse en una casa). Pablo recuerda que a todos los invitados se les hicieron pruebas rápidas dos días antes y se siguieron todos los protocolos sanitarios establecidos por las autoridades.

Ahora, a la par de planear bodas, prepara una estrategia para comunicar por todos lados que está de regreso, la cual dará a conocer en abril, pero se reserva los detalles. Está seguro que va a sorprender.

¡Es turismo! invita al lector a que le comparta, por favor, si en la plataforma VisitMéxico encuentra alguna información sobre turismo de romance.

* Cuando viaje, se case o lo inviten a una boda, atienda las medidas sanitarias. 

alejandro.delarosa@eleconomista.mx