En la primera parte, presenté qué es la cadena de bloques (blockchain) y los beneficios que esta tecnología podría brindar a la industria alimentaria. En esta ocasión, expondré algunas de las primeras incursiones de la cadena de datos en dicha industria y algunos otros usos que, por cuestiones de espacio, no se pudieron abordar en la entrega anterior

De acuerdo con el profesor de la Universidad de Texas A&M, en el 2016, un supermercado en Estados Unidos implementó un programa piloto para los productos de cerdo provenientes de China.

Los detalles que se incluían en la cadena de bloques fueron: localización de la granja de origen, números de lote y temperaturas de almacenamiento.

El supermercado informó que las condiciones más seguras resultantes de un registro más transparente y preciso de las transacciones de la cadena de suministro en un blockchain podrían generar beneficios como alimentos más seguros y una mayor confianza del consumidor.

El número de mayo del 2018, la revista Meatingplace, especializada en el mercado de carne, contiene un artículo de Julie Larson Bricher que presenta una de las primeras experiencias de la tecnología de blockchain en la industria alimentaria.

Cargill empleó como piloto esta tecnología para que sus consumidores conocieran el origen de los pavos que estaban por comprar: a través de un código, los consumidores podían acceder a la ubicación de la granja, ver la historia de la granja, ver fotos del pavo y leer un mensaje del productor.

Blockchain también permite el uso de “contratos inteligentes”, lo que significa que los términos, condiciones o protocolos comerciales previamente acordados se integran en el libro digital y se activan y aplican automáticamente a medida que se cumplen los términos del acuerdo.

Mediante la programación de condiciones y términos del contrato en el blockchain, los contratos son ejecutados por el propio sistema y no por intermediarios, lo que se traduce en eficiencias de transacciones comerciales que ahorran tiempo y dinero.

La tecnología de cadena de bloques no solo beneficiará a los grandes supermercados y a sus clientes, sino potencialmente también a los productores. Por ejemplo, los productores podrían compartir con los consumidores, a un bajo costo, sus certificaciones y procesos de producción.

Esta información también podría ser usada como insumo para que los productores se conviertan en proveedores de diversas empresas eje. El blockchain permite una nueva era de transparencia de extremo a extremo en el sistema alimentario global.

La tecnología de la cadena de datos brinda los detalles de la granja de origen, los números de lote, los datos de fábrica de procesamiento, las fechas de producción y vencimiento, el precio y los detalles de transportación en unos pocos segundos. Será interesante ver cómo esta tecnología transforma la cadena de suministro de alimentos y qué información podemos tener los consumidores algún día simplemente escaneando el código de barras de un alimento.

*Jorge Lara Álvarez es subdirector de Evaluación de Programas en FIRA. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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