Ayer mencioné en este espacio el vigoroso crecimiento de la producción y las exportaciones de berries, el día de hoy comentaré las expectativas sobre estos cultivos

En el caso de los arándanos, su producción es aún significativamente menor que el resto de los berries cultivados en México (10,000 toneladas), con un tendencia también creciente.

La exportación de fresas, zarzamoras y arándanos frescos en el 2014 fue de 110,000 toneladas, este volumen exportado significa 44% de la producción nacional de berries, estos datos no consideran las exportaciones de congelados u otro tipo de preparaciones.

El valor de mercado de berries en Estados Unidos de América es del orden de 3,500 millones de dólares, representa el producto vegetal con mayor valor en los supermercados de ese país, incluso superior al de manzanas, cítricos, uvas y tomates.

La demanda en ese país por estas frutillas crece a razón de un promedio anual de 3% en fresco y de 6% en productos congelados, aunado a esto, la promulgación de la ley federal Patient Protection and Affordable Care Act provocó un cambio en la contratación del personal empleado en las plantaciones, encareciendo la mano de obra; por otro lado, se presentaron restricciones legales promovidas en California para el uso del agua, derivados de una sequía de cuatro años, hay que indicar que ese estado produce 60% de la producción de berries de Estados Unidos.

Estos eventos provocan que México represente una excelente alternativa para la producción de berries.

Estos cultivos, sin embargo, presentan barreras de entrada. La inversión inicial es fuerte; en zarzamora, por ejemplo, la inversión en Michoacán es del orden de 400,000 pesos por hectárea; por otro lado, el control de la comercialización por los brókeres en Estados Unidos es ineludible, y la dependencia de ellos puede representar un inconveniente.

La dependencia de un solo mercado también representa un riesgo, en ese sentido, las organizaciones de productores buscan expandirse hacia los mercados del lejano oriente, los países bajos, donde ya hay algo de presencia mexicana, y la Unión Europea, que es también un consumidor importante. De igual modo, es importante no olvidar promover el mercado interno, que representa un potencial importante, es cada vez más frecuente encontrar en los anaqueles de los supermercados este tipo de frutillas.

En resumen, podemos afirmar que estos cultivos se perfilan como nuevas oportunidades de negocios para el sector agroalimentario mexicano.

*Luis Ángel López Ibarra es especialista de la Subdirección de Evaluación Sectorial del FIRA. Los puntos de vista expresados reflejan exclusivamente una opinión acerca del análisis de la industria y no necesariamente coinciden con el punto de vista oficial de FIRA.

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