Conforme datos de la FAO para el 2017, México es el vigésimo octavo productor mundial de cebada grano con una producción de 1 millón de toneladas anuales, 1% de la producción mundial; el primer lugar lo ocupa Rusia con 20.5 millones de toneladas, y 14% de participación mundial

La producción de este cultivo en nuestro país está marcada principalmente en los ciclos, otoño-invierno para el bajío en condiciones de riego, y en temporal en las épocas de primavera–verano en el altiplano.

Como México no exporta dicho grano, en promedio se han importado 71,000 toneladas de cebada grano en los últimos años; 82% del grano se destina a la agroindustria en la producción de malta y posteriormente en la elaboración de cerveza, seguido del uso pecuario y semilla de siembra.

Conforme datos de SIAP y Sader en el 2018, 80% de la producción de cebada en México se concentró en Guanajuato, con 367,000 toneladas anuales, Hidalgo con 249,000, Tlaxcala con 87,000, Puebla con 83,000 y el Estado de México con 65,000 toneladas.

Es importante señalar que estos últimos cuatro estados conforman la zona productora del altiplano mexicano que en su conjunto es 60% de la superficie sembrada y 48% de la producción nacional; sin embargo, refleja rendimientos promedio de 2.2 ton/ha, inferiores a los obtenidos en el bajío de 5.6 ton/ha, debido principalmente a las condiciones de tecnificación de riego.

El padrón de Proagro Productivo indica un total de 34,531 productores dedicados al cultivo de cebada, de los cuales el estado de Hidalgo cuenta con el mayor número de productores 13,083 y en su conjunto el altiplano conforma 73%, para dicha región en promedio la tenencia de la tierra es de 8.7 ha.

De acuerdo con el sistema de costos agrícolas de FIRA 2019 (agrocostos), se indica un costo total de producción para la región del altiplano de 15,050.00 pesos/hectáreas y una cuota de crédito de 8,000.00 pesos/ha.

Considerando el promedio de 8.7 ha por productor, se obtienen montos de financiamiento de 69,000 pesos por unidad de producción, que, aunado al hecho de que la tenencia de la tierra se encuentra en ejidos y no puede ser otorgada en garantía, el reto más importante es lograr que estos proyectos productivos puedan ser atendidos con servicios financieros por parte de bancos y sofomes. Entre otras problemáticas se presentan también rendimientos bajos en comparación con otras zonas del país, escasa o nula infraestructura de riego y almacenamiento.

La cebada del altiplano tiene ciertas cualidades en comparación con otras regiones del país, las cuales comentaremos en la continuación de esta nota, además de hablar sobre las oportunidades que FIRA ha desarrollado en el altiplano mexicano para la penetración financiera en dicha red, desde su articulación hasta las características del manejo agronómico que contribuyen a incrementar el rendimiento por hectárea y coadyuvan a la rentabilidad para el productor.

*Silvia Janeth Bojórquez Noriega y José Octavio Domínguez Cerna son promotora y agente, respectivamente, de la Agencia Tulancingo, Hidalgo. La opinión aquí expresada es del autor y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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