Debido al festín de compras que muchos se dieron, desde que llegó el Buen Fin hasta finalizar con los regalos de Reyes Magos, algunos se encuentran en una situación complicada financieramente hablando.

Frases tan populares como “lo bailado nadie te lo quita” alimentaron de entusiasmo a muchos en este periodo navideño y las deudas se diversificaron, de tal manera que hoy ya se tiene que realizar el pago a numerosas tarjetas bancarias y departamentales. Es más, en un par de días ya será tiempo de realizar el primer pago de las joyitas de la familia que están empeñadas.

Si se parte del supuesto de que mañana no se ganará la lotería ni se heredará la fortuna de algún pariente lejano, estamos en un escenario donde nuestro propósito para este 2018 de ahorrar está a punto de quedarse sólo como un buen deseo, tal como sucede cuando a inicio de año se promete con todo entusiasmo bajar de peso.

Este relato no es nuevo, es más, las deudas tampoco lo son. Cada año la historia se repite. Al final, se paga lo que se puede, cuando se puede. Pero ¿se puede hacer algo para que este año sea diferente? La respuesta es sí, pero hay que analizar por dónde empezar y eso, para algunos, se convierte en un freno.

Lo más recomendado es iniciar con un rápido análisis:

1 Detalle cuánto se debe y a quién:

a. Monto total de la deuda

b. Monto mínimo requerido a pagar

2  Detalle cobros adicionales:

a. Monto a pagar por sobregiro

b. Penalización por incumplimiento del monto mínimo a pagar

c. Tasa de interés

d. Anualidades y manejo de cuenta

Una vez que se tiene este detalle, se evalúa cuál es el monto disponible con el que se cuenta para realizar pagos cada mes.

Bajo el supuesto de que no se puede hacer frente a 100% de las deudas, es recomendable asignar el pago de los montos mínimos y los pagos adicionales que se requieran para evitar un sobregiro o una penalización.

Una vez cubiertos estos rubros, la forma más eficiente de asignar los recursos restantes es pagar la deuda que cuenta con la mayor tasa de interés. En muchas ocasiones, las personas pagan más donde más deben; sin embargo, la lógica es pagar más a quien más cobra.

Si se decide liquidar primero las deudas más caras, es recomendable evaluar las opciones de consolidar la deuda a la menor tasa de interés posible. El monto del interés mensual se reducirá, realizando el mismo pago y la deuda decrecerá a una mayor velocidad.

No sólo se trata de reestructurar las numerosas deudas a una tasa menor, sino lograr concentrar el pago de tal manera que ya no se requiere hacer frente a numerosos cobros por penalizaciones, diferentes fechas de corte y pago. adicionalmente, se reduce el número de anualidades y cobros por manejo de cuenta que incrementan nuestro saldo deudor. Al estar consolidada la deuda, la gestión del pago se simplifica.

Hay que recordar que no es pagar el mínimo para dejar de deber; es pagar lo indispensable para no generar penalizaciones, pero no pierda de vista que la deuda continuará ahí.

El plan de pagos requiere pocas matemáticas y mucha voluntad, ¿qué le parece si cambiamos nuestro propósito de ahorrar por el propósito de ser libre de deudas?

La autora es VP Market Intelligence-Asset Management de BBVA Bancomer.