Durante la última semana de julio, Peñoles y Autlán presentaron movimientos al alza en el precio de su acción, con base en la continua apreciación del oro y plata.

La pandemia causada por el virus del Covid-19 ha presentado importantes retos para la industria minera, en especial durante el segundo trimestre del año, pues se tuvieron obstáculos tanto en la oferta como en la demanda.

Por un lado, la minería de metales preciosos no fue considerada como actividad esencial por el gobierno mexicano hasta el 1 de junio, por lo que empresas como Peñoles y Autlán registraron decrementos en la producción de oro.

No obstante, la baja producción fue parcialmente compensada por mayores precios del mismo pues, al ser un activo de refugio, ha presentado sólidos movimientos al alza en lo que va del año, incluso ha  alcanzado máximos históricos.

Por otro lado, los metales industriales, no tuvieron restricciones en la producción, sin embargo, los retos se encontraron del lado de la demanda.

Durante los primeros meses del trimestre, la industria automotriz y de construcción, principales consumidores de los metales industriales, no fueron consideradas como actividades esenciales.

Empresas como Autlán aumentaron el volumen de exportaciones para compensar la baja demanda por sus productos en el mercado nacional.

Otro factor que afectó los ingresos fueron las contracciones en precio promedio que registraron el cobre, zinc, plomo y las ferroaleaciones de manganeso.

Para compensar la caída en ventas, las empresas mineras se dieron a la tarea de reducir sus costos, registrando decrementos mayores al 50% en algunos casos.

Esto llevó a que empresas como Peñoles y Autlán registraran incrementos en flujo operativo (EBITDA) de 44.7% y 13.1%, respectivamente.

Adicionalmente, compañías mineas como Grupo México aumentaron su producción de cobre para contrarrestar la caída en precio.

Durante la última semana de julio, Peñoles y Autlán presentaron movimientos al alza en el precio de su acción, con base en la continua apreciación del oro y plata, así como la recuperación marginal del sector construcción (para el caso de Autlán) han impulsado las expectativas para el tercer trimestre.

El segundo semestre del año presenta un mejor panorama. Estas tres emisoras mantienen un nivel de apalancamiento saludable, menor a tres veces (deuda neta a EBITDA), y no cuentan con vencimientos importantes en el corto plazo.

Por ello, la disminución en ingresos reportada en el trimestre pasado no representa un riesgo.

En adelante esperamos que, debido a las expectativas en política monetaria por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos, los precios de los metales preciosos continúen con la tendencia al alza y que las compañías mineras que los producen puedan capitalizarlos.

Por su parte, los metales industriales como el cobre, empiezan a mostrar signos de recuperación.

No obstante, consideramos que su recuperación se dará de una forma gradual, pues las industrias que lo consumen están ligadas al desempeño que tenga la economía global.