¿Nos hemos convertido en un país de mierda?

Uruguay parece pensar que sí. Su Ministerio de Relaciones Exteriores emitió una alerta a sus ciudadanos para que se cuiden en EU después de los ataques de El Paso y Dayton, Ohio.

El gobierno uruguayo aconseja que “tomen precauciones extremas ante la creciente violencia indiscriminada, en su mayoría delitos de odio, incluido el racismo y la discriminación, ya que fueron las causas que mataron a más de 250 personas en los primeros siete meses de este año”.

Al culpar a la “posesión indiscriminada de armas de fuego por parte de la población”, recomienda a todos, pero especialmente a los niños, evitar los centros comerciales y parques temáticos. Califica a Detroit, Baltimore y Albuquerque, “entre las 20 más peligrosas del mundo”.

Venezuela se sumó, no del todo creíble, debido a la confrontación política que existe entre los dos países.

Los japoneses también están asustados. El Consulado de Japón en Detroit advirtió esta semana que sus ciudadanos “deberían ser conscientes del potencial de incidentes que involucran disparos en todas partes en Estados Unidos”, ya que es una “sociedad de armas”, informó el Los Angeles Times.

México, que perdió a varios de sus ciudadanos en la masacre de El Paso, incluso anunció que está considerando una acción legal debido a que Estados Unidos no está protegiendo adecuadamente a los ciudadanos mexicanos en los Estados Unidos. Su secretario de Relaciones Exteriores anunció “una serie de medidas legales, diplomáticas y de protección para garantizar justicia para las víctimas del tiroteo y proteger los derechos de las comunidades mexicanas en Estados Unidos”.

De repente, somos una república bananera, y el resto del mundo advierte sobre el odio que existe bajo el gobierno de Trump.

Muy pronto lanzarán advertencias a los visitantes para que hiervan el agua y tomen antibióticos preventivos.

Es posible que el miedo en el extranjero se sustente en palabras que el presidente de Estados Unidos ha estado declarando a todo el mundo: las pandillas y los extranjeros ilegales han “invadido” la frontera e inundado el país con drogas. Las ciudades estadounidenses son tan “peligrosas”, “sucias” y llenas de roedores que “ningún ser humano” querría vivir en ellas. El liderazgo del FBI es “corrupto” y el Departamento de Justicia es tan dudoso que “Justicia” debe ponerse entre comillas.

No hay “seguridad fronteriza”, hay “asesinos entrando” por la frontera.

Los miembros de la pandilla MS-13 que utilizan machetes han “transformado nuestros parques pacíficos y barrios hermosos y tranquilos en campos de exterminio manchados de sangre”.

Esta visión de Estados Unidos, como la describe Trump, es en gran medida ficción.

Sin embargo, nuestros amigos de todo el mundo podrían justificar las advertencias que les lanzan a sus ciudadanos sobre ciertas realidades de la América de Trump.

¡Alerta! Los viajeros a los Estados Unidos deben ser conscientes de que se bajó el control de la calidad de aire y del agua, millones han perdido el seguro médico, el presidente pide a legisladores que se vayan del país y los niños que han sido separados de sus padres viven enjaulados.