En la primera parte, comenté el reto que enfrenta actualmente la agricultura a nivel mundial para producir más con menos y hacer frente a la demanda creciente de alimentos, implementando para ello prácticas agrícolas que reduzcan los volúmenes de agua aplicados, así como los agroinsumos que tradicionalmente se utilizan en la agricultura

Durante la década que abarca el ciclo primavera-verano (PV) 2006 al ciclo otoño-invierno (OI) 2015/2016 en el campo agrícola del CDT Villadiego de FIRA, se ha implementado y desarrollado el modelo de agricultura sostenible en donde los indicadores recogidos en ese periodo muestran resultados alentadores desde los puntos de vista técnico, financiero y agroecológico.

La huella ecológica, medida en términos de unidades de nitrógeno por tonelada producida, en litros de diésel y en gases de efecto invernadero (GEI) por hectárea, fue sobresaliente. Con relación a la huella hídrica para el caso de la cebada producida durante el periodo referido, se registraron en promedio 540 m3 de agua/t, contra más de 1,150 m3/t que utiliza un productor convencional, cuyo ahorro de más de 50% fue estimado y proyectado cuando se implementó el modelo de agricultura sostenible.

Los resultados han sido recurrentes y consistentes en el lapso indicado, lo que permite recomendar ampliamente la instalación de un sistema de riego por goteo subsuperficial para la producción de granos, ya que además del ahorro mencionado, le confiere un serie de ventajas a los cultivos al reducir el estrés hídrico y mejorar la eficiencia de la fertilización nitrogenada, al fraccionar al máximo su aplicación a través de la fertirrigación.

Con respecto a la competitividad medida en costos unitarios ($/t), durante el ciclo PV 2015 se registró un costo unitario de $1,644/t producida de maíz, lo que representa menos de 100 dólares (USD)/ tonelada producida. El costo por hectárea fue de 26,136 pesos, con un rendimiento promedio de 15.9 t/ha.

La semilla y los fertilizantes representan 57% del costo total por hectárea, es por ello que se debe poner mucha atención en una siembra de precisión y en la protección durante las primeras etapas del cultivo para garantizar la densidad de población que nos permita obtener altos rendimientos. La fertilización debe ser eficiente a efecto de no tener pérdidas; esto se logra con mayor fraccionamiento en su aplicación; en el ciclo del maíz se aplicaron 12 fertirriegos durante los primero 80 días.

Producir más con menos sigue siendo el reto; para ello, debemos hacer un uso racional y consciente del agua, de los fertilizantes, principalmente los nitrogenados, de los pesticidas químicos de síntesis y en general de todos los agroinsumos que participan en el ciclo productivo de los cultivos.

En el CDT Villadiego de los Fideicomisos Instituidos con Relación a la Agricultura (FIRA), sus registros e indicadores relacionados con la práctica del modelo de agricultura sostenible corroboran que sí es posible producir más con menos, convirtiéndose así en una ventana de oportunidad para los retos venideros.

*Esteban Michel Ramírez es jefe de Departamento del CDT Villadiego de FIRA.

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