El show está por concluir, frente a él: dos batallas y una crisis

Dos batallas y una crisis serán la resultante de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en el 2020.

La batalla mediática es un tanto superficial, aunque impacta de manera directa en las opiniones pública y publicada: Trump y los republicanos en contra de los demócratas.

La segunda batalla es la más peligrosa: Trump en contra de las agencias de inteligencia.

La crisis, o mejor dicho, la crisis que supera a la crisis de Trump es la del Partido Republicano.

La semana pasada la senadora Joni Ernst se enfrentó con la realidad a través de una pregunta formulada por una seguidora de su partido: “¿Cuándo van a decir: ‘suficiente’?”. Se llama Amy Haskins, una ciudadana que votó por Trump en el 2016. Acudió a un programa de televisión en el que pudo cuestionar a la senadora Ernst para expresarle su sorpresa por la cohesión del partido alrededor de la crisis de Trump: “Se deberían poner de pie y decir: ‘¿Saben qué? No estoy de acuerdo con el comportamiento de Trump’”.

Mitt Romney, alejado de las retóricas del compromiso y del poder, calificó la nueva petición de Trump hacia China para que investigue a los Biden como “incorrecta y espantosa”.

Tom Rath, miembro del Partido Republicano en New Hampshire, expresó angustia y desesperación por el comportamiento de Trump que detonó el inicio de un juicio político en su contra: “Le decimos (a Trump): ‘No cruce esta línea; está bien la cruzaste, entonces no cruces esta otra’. Finalmente estamos en un punto donde la paciencia se está agotando y, francamente, los votantes están exhaustos”. (The Washington Post, 6 de octubre).

Los republicanos que aspiran a ganar escaños en la Cámara de Representantes y en el Senado en las elecciones del 2020 tendrán que someter sus decisiones a través de un cálculo político que correlacione su futuro con el de Donald Trump.

Sobre la batalla de Trump en contra de las agencias de inteligencia sin duda será la que le pueda causar mayor destrucción. Ni Andrew Johnson ni Bill Clinton fueron llevados a juicio político por haber sostenido batallas contra las agencias de inteligencia. Sobre Nixon, ni hablar, decidió renunciar por jugar a ser un agente de inteligencia.

Desde su campaña presidencial, Trump subestimó el alcance de las agencias. Lo peor, se burló de algunos de sus representantes. Por ejemplo, James Comey. Para Trump, el impacto masivo que pueden llegar a tener las emisiones de Fox News supera en interés a los reportes que le preparan las agencias de inteligencia.

Ahora que agentes encubiertos conocen su diálogo con el presidente Zelensky, y que lo acusaron con un inspector de inteligencia nacional, Trump ha quedado herido de muerte política.

Ser un outsider no lo hace ser un presidente intocable. Su desconocimiento sobre los valores democráticos lo hace ser vulnerable.

La crisis del Partido Republicano puede desencadenar en el cambio de candidato presidencial en caso de que el abismo se avizore en el corto plazo.

A Trump se le comienza a caer el maquillaje.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.