Uno de los eventos que se enfoca en el desarrollo de tecnologías inalámbricas de próxima generación es el 5G Latin America que se celebra esta semana en Río de Janeiro, Brasil. El objetivo del congreso es presentar los últimos avances sobre 5G a nivel regional y mostrar cuáles son los pasos que están tomando los diferentes actores de la industria de telecomunicaciones para preparar la llegada de esta tecnología.

Uno de los principales desafíos que encuentra la posibilidad de ofrecer velocidades cercanas a 1 Mbps por medio de un teléfono móvil es encontrar la aplicación que justifique la inversión para el despliegue de estas redes. Responder la pregunta sencilla: ¿qué puedo lograr con 5G que no puedo hacer con LTE Avanzado?

El foco de esta interrogante es el público masivo pues características como la baja latencia y la robustez de la tecnología para transportar enormes cantidades de tráfico presenta otro tipo de ventajas. Asimismo, las aplicaciones empresariales en ciertos segmentos verticales, como el financiero no son muy complejas de imaginar. Sin embargo, ¿cual será ese servicio que incitará el interés de las masas? Como 3G vimos un inicio en el acceso a contenidos audiovisuales que llegó a su punto de madurez con LTE ¿Cuál será ese siguiente paso evolutivo que nos habilita 5G?

Independientemente de la respuesta, lo que es una realidad es que los despliegues de 5G estarán ocurriendo muy pronto tanto a nivel global como a nivel latinoamericano. Por ejemplo, la consultora inglesa Ovum estima que para dentro de tres años en América Latina habrá cerca de 4.3 millones de conexiones 5G. Las cifras globales para ese tiempo, finales del 2021, se ubican en 111 millones de conexiones.

Gran parte de la discusión se centró en los desafíos existentes que deben ser atendidos para eventualmente lograr cobertura nacional en 5G. Como se puede inferir, este objetivo en mercados grandes y con topografía diversa como Brasil la tarea no es fácil y la inversión es astronómica. Si consideramos que la primera línea de LTE móvil en Brasil fue lanzada en el 2012, aún con disposiciones gubernamentales que impulsaban un despliegue agresivo de la tecnología en los principales centros urbanos del país, luego de seis años sólo 93% de la población tiene acceso a LTE.

El problema principal que puede tener 5G en lugares remotos como en medio de la selva o localidades del noreste de Brasil con una baja densidad poblacional es el backhaul. Cómo llevar todo ese tráfico que pasa por la antena hasta la red dorsal nacional y conectar al usuario con el destino IP seleccionado.

La fibra óptica es la plataforma ideal para llevar este tipo de conexiones pero no siempre es costo eficiente utilizarla. Es por esta razón que otras alternativas, desde microondas hasta conexiones de satélites tienen que ser contempladas. La pregunta forzada ante esta realidad es cuánto han disminuido los costos de conexión y transporte por estas dos plataformas que por años han sido tan onerosas en América Latina y el Caribe. La respuesta se presenta positiva, hay razones para creer que así como fueron integradas en el plan de conectividad de Colombia o en Argentina Conectada, ambas alternativas inalámbricas tendrán un rol protagónico en comunidades apartadas.

Finalmente, el tema de armonización de espectro radioeléctrico fue discutido intensamente. El insumo esencial para cualquier tecnología inalámbrica es el espectro y para 5G conversaciones preliminares han identificado una necesidad de entregar a los operadores entre 3 GHz a 18 GHz para atender zonas densamente pobladas con un alto consumo de datos. Identificar el espectro es la parte fácil, limpiarlo y asignarlo ya se presenta mucho más problemático como se ha visto en los últimos años en El Salvador, México o Chile.

La llegada de 5G cada vez está más cerca, pero será un proceso lento y complejo. Tan sólo queda esperar.

* José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.