De acuerdo con el instituto central, las perspectivas de crecimiento del mundo se han venido revisando a la baja en el pasado reciente, como resultado del resultado del referéndum en Gran Bretaña apoyando la salida de la Unión Europea, al tiempo que se ha hecho sentir con mayor peso la desaceleración en el ritmo de expansión de las economías avanzadas.

En el caso particular de la economía de Estados Unidos, destaca que el crecimiento del PIB en el segundo trimestre del año fue inferior al esperado, revisándose a la baja los datos de los dos trimestres anteriores. A pesar del comportamiento favorable del consumo privado y una mejoría en las exportaciones netas, la debilidad en la inversión fija privada y el colapso del gasto público mermaron de manera significativa el desempeño de la actividad productiva.

Lo anterior derivó en que la Reserva Federal decidiera mantener sin cambio la tasa de interés de los fondos federales e indicó que los riesgos de corto plazo para la economía estadounidense han disminuido. En este contexto, se estima un ajuste gradual al alza en la tasa de fondos federales para este año y el 2017.

Por otro lado, se establece que si bien los resultados del referéndum en el Reino Unido han tenido un impacto limitado sobre la actividad económica de la Unión Europea, existe una creciente preocupación de que eventualmente se registre una afectación relativamente grave en el sistema bancario de algunos países europeos.

El análisis global concluye con la afirmación de que en Japón continúan siendo débiles los indicadores económicos, mientras que en China y otros países pertenecientes al bloque emergente no se ha logrado inyectar el dinamismo esperado en la economía. Todo lo anterior lleva al Banco de México a considerar que la política monetaria en los países avanzados continuará siendo acomodaticia por un periodo prolongado de tiempo.

Uno de los elementos más notorios del comunicado de política monetaria es el relacionado con la volatilidad de los mercados financieros, principalmente el cambiario. Efectivamente, de acuerdo con el Banco de México, el peso mexicano se depreció de manera significativa tras conocerse el resultado del Brexit, para después ganar valor y ubicarse en niveles incluso inferiores a los registrados al cierre de junio.

Un elemento que contribuyó a este desempeño fue, a nivel global, la perspectiva de los agentes económicos de que los efectos del Brexit se harían sentir de manera particular en Gran Bretaña. De igual manera, contribuyeron a la apreciación del peso las medidas adoptadas por el Banco de Inglaterra y otros bancos centrales de países avanzados que buscaron garantizar niveles adecuados de liquidez en sus economías. Estas acciones, de hecho, arraigaron la expectativa de que en adelante dichos institutos centrales seguirán adoptando políticas monetarias acomodaticias.

Dentro de los factores domésticos que ayudaron al fortalecimiento de la moneda nacional destaca el incremento de la tasa de interés de política en 50 puntos base durante la reunión de política monetaria de junio. Esta restricción monetaria ocasionó que las tasas de interés de corto y mediano plazos se incrementaran, mientras que las de largo plazo se redujeron, originando un fenómeno de aplanamiento en la curva de rendimiento.

Un tema relevante -y ampliamente compartido- es que desde la perspectiva del Banco de México no se pueden descartar próximos eventos de volatilidad en los merados financieros internacionales, enfatizando de manera particular los riesgos geopolíticos, sobre todo los provenientes de los resultados del proceso electoral en Estados Unidos, así como de medidas de normalización de política monetaria de la Reserva Federal.

Ante estos riesgos, el instituto central de nuestro país destaca la imperiosa necesidad de reforzar las políticas orientadas a mantener la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos, particularmente aquellas acciones tendientes a consolidar las finanzas públicas a través un superávit primario a partir del 2017, de manera tal que esto contribuya a absorber eficientemente los choques provenientes del exterior.

En relación a este último diagnóstico, el Banco de México indica que la postura monetaria se ajustará con toda flexibilidad y en el momento y magnitud que sea requerida, con el objetivo de mantener la inflación y sus expectativas bien ancladas, lo que a su vez contribuirá a una mayor estabilidad financiera.

Finalmente, se destaca en el comunicado que el instituto central estará atento a los determinantes de la inflación y comenta explícitamente que seguirá de cerca el desempeño del tipo de cambio y su posible traspaso a los precios al consumidor. Expresa también que vigilará la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos así como la evolución de la brecha del producto.

De esta forma, los temas que más preocupan al instituto central son: a) los riegos geopolíticos, principalmente el proceso electoral en Estados Unidos, b) la volatilidad del tipo de cambio y su impacto sobre la inflación, y c) el proceso de normalización de la política monetaria por parte de la Fed.

La combinación de estos factores permite anticipar que el Banco de México volverá a incrementar la tasa de interés de referencia durante el mes de septiembre en 50 puntos base con el propósito de asegurar un funcionamiento adecuado del mercado cambiario y anticipando una mayor volatilidad ante la cercanía del proceso de elección presidencial en Estados Unidos.

*Manuel Guzmán Moreno es director de Asset Management en Monex Grupo Financiero.

mguzmanm@monex.com.mx