Tras 12 jornadas de mayo, el S&P/BMV IPC —principal índice de la Bolsa Mexicana de Valores— acumula una minusvalía de 5.32 por ciento. De terminar así, el índice accionario habrá marcado su caída más profunda, para un mes de mayo, desde el 2006.

En aquella ocasión, el Índice de Precios y Cotizaciones —como se le conocía— marcó un retroceso de 9.53 por ciento. Hace 12 años, el mercado de capitales tenía la incertidumbre de si la Reserva Federal (Fed) iba a elevar o no sus tasas de interés de 6 a 6.25 por ciento. Finalmente, en junio, la Fed llevó su tasa a su nivel más alto desde enero de 1991.

Ahora, el entorno de incertidumbre responde a otros factores. El temor de no alcanzar acuerdos a corto plazo en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y un nuevo repunte en los rendimientos de los bonos de Estados Unidos son los puntos de presión, destacó Ve por Más, en un análisis.

Además, el mercado está dividido sobre cuántas veces puede elevar la Fed su tasa de interés este año. Los analistas consideran dos o tres incrementos más este 2018.

Este jueves, el índice mexicano cerró en 45,787.90 unidades, su nivel más bajo desde enero del 2017. De las últimas 344 sesiones (desde la primera jornada del 2017), sólo en siete de ellas el S&P/BMV IPC se ha ubicado por debajo de los 46,000 puntos; dos ocasiones han sido en este año.

De la muestra del S&P/BMV IPC, donde están las empresas más bursátiles del país, 29 se encuentran en terreno negativo en lo que va del quinto mes. Las acciones más castigadas son las de Liverpool (-11.98%) y Grupo Carso (-11.41 por ciento). De los títulos que han logrado avanzar en mayo, Alpek (+5.93%) y Televisa (4.41%) encabezan la lista.

“El mundo ha cambiado drásticamente para los países emergentes (como México) con la nueva política decidida en Washington”, explicó Philippe Waechter, economista en jefe de Ostrum Asset Management, filial de Natixis IM, en un análisis.

“La Fed deberá restringir su política monetaria más rápido de lo esperado y la Casa Blanca ha generado incertidumbre. Ambos factores favorecerán las entradas de capital hacia EU y un dólar más fuerte. Pero ello será a costa de los emergentes”, agregó Waechter.


mario.calixto@eleconomista.mx