La agencia calificadora Standard & Poor's (S&P) confirmó la nota “AA+” a la deuda de Estados Unidos (EU) con perspectiva Estable, lo que indica que no es proclive a cambiar la calificación en el corto plazo.

“Esta nota se basa en la fortaleza de las instituciones, en una economía diversificada y resiliente, en una gran flexibilidad de la política monetaria y en un estatuto de emisor de la más importante divisa del sistema mundial”, indicó la calificadora de riesgo que hizo ver que la deuda y el déficit público se agravaron durante el 2020 por el golpe de la pandemia de Covid-19 a la economía.

Los economistas de S&P esperan un retiro gradual del apoyo fiscal en Estados Unidos y que la deuda se estabilice en los próximos años.

La agencia explicó que la perspectiva Estable se basa en una percepción de que los factores negativos y positivos que afectan a la economía estadounidense van a permanecer equilibrados durante los próximos tres años.

La semana pasada, el Congreso de los Estados Unidos aprobó un tercer plan de alivio para la economía, por 1.9 billones de dólares, conocido como “American Rescue Plan”, el cual ha sido duramente criticado por senadores republicanos, quienes han mencionado en reiteradas ocasiones que dicho plan aumentará la deuda de EU de manera considerable.

Carga de la deuda se duplicará

Asimismo, la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por su sigla en inglés) dijo recientemente que la carga de la deuda federal de Estados Unidos se duplicará en los próximos 30 años, alcanzando 202% de la producción económica en el 2051.

La CBO proyectó que la deuda federal alcanzará 102% del Producto Interno Bruto (PIB) en este año debido al enorme gasto asociado con la pandemia del Covid-19. No obstante, se espera que este gasto disminuya durante la próxima década, reduciendo los déficits anuales a un promedio de 4.4% del PIB en el periodo 2022-2031, desde 10.3% previsto para el 2021.

Temor por retiro de estímulos

Por otra parte, Bank of America difundió su sondeo mensual entre gestores de fondos, en donde se observa que los inversionistas están ampliando sus colocaciones de efectivo, lo que sugiere un leve incremento del temor a que la inflación y turbulencias derivadas de una ola de pánico puedan poner fin a la racha positiva que han presentado los mercados financieros.

Las medidas de estímulo del gobierno, sin precedentes, han generado inquietud por la inflación, lo que ha llevado los costos de endeudamiento de los papeles a 10 años a máximos de más de un año, de 1.62% en EU.

Esto ha provocado especulación de que los bancos centrales podrían empezar a retirar sus estímulos, una situación que desató pánico en el mercado en el 2013 cuando los inversionistas se enteraron de que la Reserva Federal ralentizaría la marcha de su programa de alivio cuantitativo.

Los encuestados por BofA incrementaron sus colocaciones de efectivo a 4% desde 3.8% en febrero.