La agencia calificadora Fitch Ratings degradó los bonos a largo plazo en moneda extranjera y local de Petróleos Mexicanos (Pemex). Además fustigó lo que califica como inacción por parte del gobierno, que permitió que la paraestatal llegara hasta este punto.

“La baja en las calificaciones de Pemex refleja el deterioro continuo del perfil crediticio individual de Pemex y la baja a ‘CCC’ desde su anterior calificación de ‘B-’, como resultado de una generación negativa persistente de flujo de fondos libre (FFL), junto con una subinversión en exploración y producción”, informó Fitch en un comunicado.

Afirmó también la calificación a escala nacional de corto plazo en “F1+”.

Fitch consideró como una posibilidad real que Pemex no cumpla sus compromisos financieros, y que depende de un entorno económico y de negocios favorable para hacerlo.

Sobre las notas en moneda extranjera, las rebajó de “BBB+” a “BBB-”, pues ve un riesgo moderado de incumplimiento en comparación con otras firmas y detecta más vulnerabilidad ante las condiciones económicas que otras empresas con mejor calificación.

Las notas en pesos, las degradó de “AAA” a “AA”. Pasaron de estar entre las emisoras con menor riesgo de pago a una expectativa muy baja de impago. Mantuvo los bonos de la paraestatal en perspectiva Negativa, lo que implica que podría degradarlas nuevamente.

Estas rebajas se aplican a 80,000 millones de dólares de notas pendientes y a todas las emisiones a largo plazo en escala nacional.

Fitch proyectó que en el 2018 y el 2019 Pemex reporte un flujo de fondos libre negativo de entre 3,000 y 4,000 millones de dólares.  Sostuvo que este monto está subestimado y podría ser de entre 12,000 y 17,000 millones por año, incluyendo entre 9,000 y 14,000 millones de dólares de inversión adicional, que consideró necesarios.

El señalamiento ocurre un par de semanas después de la visita de ejecutivos de la petrolera y miembros del gabinete a Nueva York para impulsar a la compañía frente a inversionistas extranjeros, y que según Bloomberg no surtió efecto. Pemex, cuya deuda ronda 83,900 millones de dólares, tenía como intención brindar certidumbre ante el mercado extranjero. Sin embargo, los asistentes acusaron que no hubo claridad por parte de los directivos sobre los planes de la compañía, ni de la estrategia, ni de que conozcan bien su funcionamiento.

Fitch bajó su evaluación sobre el incentivo que el actual gobierno da a la paraestatatal.

“La inacción continua por parte del gobierno mexicano para prevenir un deterioro en la calidad crediticia individual de Pemex hasta llegar a niveles de ‘CCC’ en escala internacional detiene a Fitch de considerar que los incentivos para soportar a Pemex por parte del gobierno sean fuertes”, agregó.

Para Fitch, el gobierno ha tenido una reacción lenta en robustecer el perfil crediticio de la compañía, lo que indica que se equivocó en su diagnóstico sobre ella y en dimensionar la importancia que tiene para el país.

Fitch declaró que la reputación crediticia de Pemex puede empeorar si el gobierno continúa recibiendo flujos de la empresa, y exhorta a que el gobierno impida una mayor degradación crediticia de la paraestatal.

“El perfil crediticio individual de Pemex puede seguir deteriorándose como resultado del nivel persistentemente alto de transferencias de fondos al gobierno mexicano, que resulta en una generación negativa de FFL e incrementos de deuda, que son un impedimento para el nivel de inversiones”, detalló.

Pemex ha contribuido entre 25 y 30% con el ingreso del gobierno. A los 12 meses previos al 30 de septiembre contribuyó con 500,000 millones de pesos, cifra que Fitch señaló que es cercana a alrededor de 45% de las ventas, o más de 80% del EBITDA ajustado de la compañía.

“Como resultado, el balance general de la compañía se ha debilitado constantemente, con un crecimiento significativo en la deuda y capital contable negativo desde el 2009. La deuda actual carece de garantía explícita por parte del gobierno mexicano”, fustigó.

A sólo unas semanas de los problemas por desabasto de gasolina que hubo en ciertas zonas del país, Fitch advirtió que el estrés financiero de la petrolera podría desencadenar un problema similar a nivel nacional.

“Una situación financiera estresada en Pemex tiene el potencial de interrumpir el suministro de combustibles líquidos en todo el país, lo cual podría tener consecuencias sociales y económicas significativas para México”, denunció la calificadora.

El 20 de enero, el presidente Andrés Manuel López Obrador consideraba que los inversionistas y las calificadoras confiaban en Pemex, y decía que, si hubiera desconfianza, se reflejaría en una depreciación del peso o caída en la Bolsa.

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