Desde el punto de vista agronómico y si nos centramos ahora en el tercero de los tres grandes factores de la producción (tierra, trabajo y capital), la rentabilidad puede ser definida como “la capacidad de un cultivo para generar utilidades por cada unidad de capital invertido”. Es decir, mientras mayor utilidad por peso invertido tenga un cultivo, será más rentable

Existen diferentes formas de medir la rentabilidad de una inversión, en función de las necesidades de cada analista. Se puede evaluar desde el punto de vista económico, financiero, social o inclusive ecológico.

A diferencia de la productividad, en el caso de la rentabilidad no existe mucha información disponible y su determinación suele ser complicada, al requerir técnicas de costeo que en ocasiones presentan diferentes criterios de recopilación, o bien, la información se distorsiona debido a que en diferentes países se observan políticas locales específicas de subsidios o impuestos a la producción de alimentos.

En este artículo se considera la rentabilidad porcentual de un cultivo como: (ingresos totales-costos totales) / costos totales, sin incluir el valor de la tierra y desde el punto de vista del productor.

Podemos estimar que la rentabilidad de la caña de azúcar se mantiene en niveles muy aceptables en todo el mundo, pues la oferta sostenida de este cultivo constituye una de las principales materias primas de la industria agroalimentaria internacional, además de la preferencia de los consumidores finales de azúcar por su facilidad de almacenamiento, agradable sabor y aportación calórica, inclusive por encima de los niveles recomendados por expertos en nutrición.

FIRA ofrece reportes de rentabilidad de diversos cultivos en su página de Internet (sistema agrocostos), con la consideración de que, si bien carecen de representatividad estadística formal, constituyen una referencia valiosa para los fines de este artículo.

La caña de azúcar es más rentable que otros cultivos importantes en México y su competitividad internacional se ha evidenciado con la aplicación de medidas arancelarias proteccionistas por parte de Estados Unidos de Norteamérica, inclusive en escenarios de libre comercio. Como excepción, en algunas regiones de México se ha observado la sustitución de la caña por otros cultivos de alta rentabilidad, tales como los frutos rojos (berries), el aguacate y algunas hortalizas que atienden nichos especializados de consumo.

La expectativa para este cultivo en México es favorable y es posible aumentar los beneficios de su producción con estrategias de optimización en el uso racional de agua, de incremento en el rendimiento mediante la investigación tecnológica y la mejora de prácticas agronómicas, de disponibilidad oportuna y suficiente de recursos financieros para la atención adecuada del cultivo, de diversificación de los productos derivados de la caña, de una mayor profesionalización en los participantes del sector y de una distribución más equitativa e inteligente de la abundante riqueza generada por este negocio en beneficio y desarrollo empresarial de los cañeros.

*Horacio G. Carrillo Enciso, especialista de la Subdirección de Desarrollo de Productos y Servicios de FIRA.