Los precios del petróleo en niveles récord en euros amenazan con sacudir a la economía de la zona del euro más de lo esperado, con un mayor impacto sobre los países menos capaces de evitar un golpe.

Las estimaciones usuales del efecto de los precios del petróleo sobre la economía de la zona euro son que un alza de 10% reduce el crecimiento anual por 0.2% en los tres años siguientes, con desacuerdo sobre si el impacto es mayor al comienzo o al final.

Sin embargo, estas proyecciones no consideran la paridad del euro contra el dólar y podrían subestimar el impacto en momentos de austeridad generalizada. Tampoco reflejan las diferencias potenciales entre los distintos países de la zona del euro.

En dólares, los precios del petróleo siguen 13% por debajo del máximo del crudo Brent de 147.50 dólares por barril registrado en julio del 2008. Sin embargo, en euros, los precios del petróleo superaron máximos históricos el mes pasado.

En lo que va del año, el precio del petróleo en euros subió hasta 17 por ciento.

El banco italiano UniCredit estimó que un alza de 10% en el precio del crudo denominado en euros deprime el crecimiento de la zona del euro por 0.3% en un solo año, no 0.2% en tres años.

Marco Valli, uno de los economistas de UniCredit, dijo que el impacto sobre la zona del euro incluso podría ser mayor debido al nivel elevado de los precios.

De 50 a 55 euros y de 150 a 165 euros, son ambos (aumentos de) 10%, pero son bastante diferentes , dijo Valli.

La Agencia Internacional de la Energía indicó la semana pasada que la Unión Europea, que comprende y excede a la zona del euro de 17 países, fue la más golpeada de las regiones industrializadas y pagaría 500,000 millones de dólares por el petróleo este año, un alza de 30,000 millones de dólares frente al 2011.

Los precios elevados del petróleo, mientras tanto, afectan a diferentes países en distinta forma.

Carsten Brzeski, economista de ING, dijo que mientras que los precios elevados del petróleo eran una noticia importante en Alemania, aún no habían afectado la confianza del consumidor en el país, aunque esa preocupación era mucho mayor en los países periféricos.