La delicada situación fiscal por la que atraviesa un gran número de países en Europa ha ocasionado incertidumbre y volatilidad en los mercados financieros internacionales, la situación es complicada y, como sabemos por experiencia, la medicina para aliviar los desequilibrios fiscales es amarga y la recuperación lenta.

Los riesgos para el mundo de una recesión de la Unión Europea (UE), se pueden dividir en tres:

a) Ante una contracción de la actividad económica de Europa, se podría esperar igualmente una caída en la demanda de productos externos, afectando de esta forma el proceso de recuperación del mundo; b) Un menor dinamismo podría derivar en una menor demanda de commodities, metales, alimentos y energía, etcétera, ocasionando un ajuste en el precio de los mismo, y c) Si se llegara a materializar el default de algún país en el cumplimiento del servicio de su deuda, esto podría impactar el balance de los bancos europeos y terminar por afectar las perspectivas del sistema financiero internacional.

Reconociendo los riesgos reales que implica el entorno de la economía europea, hay que destacar que los resultados de México han sido favorables y han superado incluso, las expectativas de los más optimistas. Algunos indicadores que vale la pena tener presentes son los siguientes:

El PIB del primer trimestre del año registró un crecimiento de 4.3%, con este resultado se revirtió la trayectoria de cinco trimestre negativos y mostró un desem­peño más homogéneo, todos los sectores mostraron una mejora significativa, destacando el industrial. Con este resultado, el PIB per cápita se ubicó en 8,927 dólares, un alza de 22.83%, respecto del mismo periodo del año anterior.

En este mismo sentido, el IGAE de marzo creció 6.9%, lo que representa su mejor desempeño desde abril del 2008.

Dicha cifra está contenida en el PIB del primer trimestre; sin embargo, lo interesante es observar la tendencia de cada mes, ya que esto apunta hacia una mayor actividad económica en el segundo trimestre del año.

El sector externo también ha mostrado un sólido desempeño. Las exportaciones mexicanas registraron variaciones positivas desde noviembre del 2009 y en marzo del presente se expandieron a un ritmo de 39 por ciento.

Hace unos días, el INEGI dio a conocer que en abril las exportaciones mexicanas crecieron a un ritmo de 43%, la mayor variación en 15 años (enero de 1995 aumentaron 45.1 por ciento).

En abril, las exportaciones petroleras aumentaron 73 y 40% las manufactureras, destacando dentro de estas últimas las automotrices, con una variación de 62 por ciento.

En cuanto a las ventas de autos al exterior, hay que comentar que en los primeros cuatro meses del año alcanzaron un valor de 20,000 millones de dólares, lo que significó una variación de 75% en el primer cuatrimestre del año, ambas representaron máximos históricos para un periodo similar.

Igualmente positivas resultaron el crecimiento de 8.5% de la Inversión Extranjera Directa, que se ubicó en 4,333 millones de dólares en el primer trimestre y la deflación de 0.54% que se registró en la primera quincena de mayo, la más pronunciada en la historia de este indicador, con lo que la inflación anual su ubicó en 3.92%, dando más margen a Banco de México para mantener la tasa de interés en niveles bajos durante el resto del año.

Mientras se mantenga el ritmo de recuperación de Estados Unidos, la economía mexicana seguirá expandiéndose a un buen ritmo, a pesar de Europa.

*Manuel Guzmán M. es economista en jefe de Ixe Grupo Financiero. Su opinión no representa necesariamente la posición de la institución.