Conforme avanza el 2017 se va disolviendo la burbuja Trump , que hundió al peso mexicano, así como su impacto negativo sobre la valuación de los diferentes activos financieros. En la medida que este proceso continúe, serán los fundamentales y no las especulaciones ni los posibles cisnes negros, los que irán moldeando el panorama de las inversiones en nuestro país

El gobierno de Trump se está enfrentando con los contrapesos, no sólo del sistema en general, sino con los de su propio partido. Ha decidido dar prioridad al remplazo de la ley de salud pública conocida como Obamacare, a la cual Trump se ha cansado de denostar y calificar como de un completo desastre , para remplazarla con un plan de salud, mucho menos ambicioso en su alcance, pero también mucho menos costoso, al que ya algunos congresistas republicanos llaman world’s greatest healthcare plan , es decir, El plan de salud más grandioso del mundo .

Las críticas al plan de salud de Trump no se han hecho esperar, por lo que en estos momentos su administración está destinando gran parte de su tiempo y recursos para su autorización por parte del Congreso.

Cuando logre la aprobación de su plan de salud, entonces los esfuerzos de la administración podrán concentrarse en la tan esperada reforma fiscal.

El propio presidente de EU se encuentra a la cabeza de una amplia consulta con el vasto sector empresarial de su país, con la finalidad de diseñar una sólida reforma fiscal de corte ofertista, en donde la promesa es una drástica reducción en la tasa de impuesto al ingreso de las empresas y los individuos.

Para compensar la reducción que esta medida implicará sobre los ingresos tributarios, se establecerá el impuesto de ajuste fronterizo.La mecánica de este impuesto se presentará vía las reglas de deducibilidad de los costos de los bienes de importación de manera que no se pueda considerar como una tarifa por parte de la Organización Mundial de Comercio.

Una vez aprobada la reforma fiscal, los esfuerzos de la administración de Trump se concentrarán en la renegociación del acuerdo comercial con México, principalmente, y con Canadá, en forma accesoria.

Sobre este punto, de gran relevancia son las recientes declaraciones del secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, quien reveló que, si bien se busca como objetivo reducir el déficit comercial con México, las líneas de negociación serán en principio cuatro: 1. Apretar las reglas de origen;2. Esperar que México no busque una subvaluación cambiaria para obtener ventajas competitivas artificiales ; 3. Explorar las formas que hagan que los trabajadores mexicanos tengan un mayor salario; 4. Actualizar los temas del tratado, pues el acuerdo tiene un cuarto de siglo que se negoció y en varios capítulos podría ser obsoleto.

Las prioridades políticas de Trump, le están proporcionando al gobierno de México y a su sector empresarial, al menos doce meses valiosísimos para hacer bien lo que les corresponde.

Vemos cuatro frentes: El primero, el combate a la inflación: por supuesto, aquí lleva la batuta el Banco de México, cuyo mandato es el de preservar el poder adquisitivo de la moneda del país. Me parece que el Banco continuará cumpliendo con el celo acostumbrado su mandato. Y como las lecturas de inflación continúan sorprendiendo al alza, no debería extrañarnos que el Banco continúe con su respuesta al 2 x 1 ante cualquier subida en la tasa de política de la Reserva Federal, pues de ninguna manera permitirá que las expectativas de inflación se contaminen por un traspaso inflacionario de mayores niveles en la paridad peso dólar.

El segundo, trabajos previos entre el gobierno y el sector empresarial, de cara a la renegociación del TLCAN: se han abierto muchas oportunidades que se deben aprovechar, no sólo en las manufacturas, sino, sobre todo, en el sector energético y en servicios como telecomunicaciones y salud, entre otros.

El tercero, continuar con la implantación de la Reforma Energética: sin demoras, como ocurrió con la ronda 2.1, cuyos resultados se pospusieron del próximo abril al mes de julio de este año.

El cuarto, sanear cabalmente las finanzas públicas: de manera que México logre mantener el grado de inversión. El reto de una agresiva reforma fiscal ofertista en Estados Unidos es formidable para las finanzas públicas de México. El secretario de Hacienda, José Antonio Meade, no debe perder el tiempo y diseñar medidas eficaces de reducción de gasto corriente en el Sector Público Federal y tener diseñadas diferentes alternativas del lado de la recaudación de impuestos para responder de manera eficaz y expedita una vez que la reforma fiscal estadounidense se haya concretado.

*Ismael Capistrán es economista en Jefe en Signum Research.