Las monedas de América Latina operarán con diversas tendencias esta semana, aunque uno de los focos de atención para toda la región estará puesto en la publicación el miércoles de las minutas de la última reunión de la Reserva Federal.

La visión del banco central estadounidense sobre la economía de su país podría ser determinante para los inversionistas, lo que se reflejará en el apetito por colocar su dinero en monedas emergentes u optar por la seguridad del dólar.

El mercado de acciones permaneció cerrado ayer en Nueva York debido al feriado por el Día de los Presidentes, lo que incidiría en un inicio tranquilo de la semana para las monedas en la región.

Además, mañana se conocerán datos del inicio de construcción de casas en Estados Unidos y el viernes las cifras de venta de casas usadas, ambos indicadores que suelen mover el mercado.

El peso mexicano se mantendrá esta semana entre 13.20 y 13.40 unidades por dólar, un rango en el que ha fluctuado desde inicios de mes y que refleja la poca convicción de los inversionistas por tomar apuestas claras por la moneda.

Los eventos clave de la semana serán la publicación de las minutas de la más reciente reunión de la Fed y el dato oficial del Producto Interno Bruto de México para el cuarto trimestre y todo el 2013.

En Brasil, el real se desvalorizaría levemente frente a la divisa estadounidense, desde su cierre de 2.3865 unidades por dólar el viernes; 0.3% menos que siete días antes.

La moneda peruana registrará jornadas volátiles en la semana, pero mostrará un sesgo a la alza apoyada por la demanda de soles por parte de empresas en medio de las últimas fechas del pago mensual de impuestos.

El sol operará entre las 2.780 y 2.813 unidades por dólar.

En Argentina, el peso mantendrá su sesgo bajista frente al dólar, en un mercado que podría marcar valores mínimos históricos.

La moneda argentina cotizará en las próximas sesiones en la zona de las 7.75 unidades por dólar, estimaron operadores.

En la plaza marginal de cambios, la moneda argentina rondaría las 12 unidades por dólar, por compras de divisas a modo de cobertura por la persistente depreciación de la moneda local.