Los Fondos Cotizados en Bolsa (ETF, por su sigla en inglés) han sido los instrumentos financieros que más crecimiento han tenido a nivel mundial los últimos años; México no es ajeno a dicho movimiento.

Ser el instrumento de mayor crecimiento y adopción no exime a los ETF de retos. Uno de ellos será la competencia que tendrán con los fondos activos en un futuro.

Por el momento, hay más evidencia para migrar a un ETF por las comisiones bajas y alta liquidez.

En un futuro, tras lograr un equilibrio (entre ambos instrumentos), los fondos activos que queden serán buenos generando alfa. El inversionista tendrá la opción de buscar más rendimiento (pagando más comisiones) o voltear a instrumentos con comisiones bajas, dijo Juan Hernández, director de Vanguard México.

“Tendrían que hacerse ciertas innovaciones para cuando lleguemos a ese punto de equilibrio y para que los ETF sigan teniendo ventajas”, agregó Hernández.

Otro reto que puede enfrentar la industria de ETF es, ante un evento negativo, generar una mala reputación del instrumento.

Es importante diferenciar a ETF de los indizados (que replican índices) de otros, como pueden ser los sintéticos (que usan derivados y del que se desprenden inversos y apalancados).

“Si no está claro en la regulación quién puede acceder a los ETF sintéticos y no se tienen los controles necesarios, puede pasar algo malo que le genere una mala reputación a la industria de ETF en su conjunto”, explicó Hernández.

La alta liquidez y el rendimiento del fondo son los factores que más pesan al momento en que un inversionista de América Latina agrega ETF a su portafolio, de acuerdo con un estudio de Greenwich Associates.

Tan sólo en el Sistema Internacional de Cotizaciones hay 829 ETF (contra poco más de 750 acciones); la plataforma aporta 40% del volumen de la Bolsa mexicana.

En una década, los activos globales de la industria de ETF pasaron de 700,000 millones de dólares a 5.4 billones de dólares este año.


mario.calixto@eleconomista.mx